Ajustician a padre e hijo en Yby Yaú

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Ambos cuerpos fueron arrojados a la vera de un camino vecinal, donde fueron encontrados.
Ambos cuerpos fueron arrojados a la vera de un camino vecinal, donde fueron encontrados.

YBY YAÚ, Dpto. de Concepción (Aldo Rojas Cardozo, corresponsal). Un hombre de 42 años y su hijo de 16 fueron asesinados a escopetazos ayer de mañana en un camino vecinal de la colonia Ñepytyvõ de esta ciudad.

Las víctimas fueron identificadas como Rodolfo Romero Enciso (42), cuyo rostro quedó totalmente desfigurado por el disparo, y su hijo Ronaldo Romero Enciso (16). A un costado de los cuerpos también fueron encontradas dos hojas de papel blanco, en las que estaban escritas en letras azules la expresión “no robar”. Los escritos estaban adheridos al suelo con un pedazo de tierra seca.

De acuerdo a los relatos efectuados por los allegados ante la Policía, padre e hijo salieron en la tarde del martes de la casa que habitaban en la misma colonia y se dirigieron a una cancha de vóleibol y desde allí fueron seguidos por un grupo de hombres que circulaban a bordo de una camioneta.

Al ver que eran perseguidos, padre e hijo aceleraron la marcha de su moto y llegaron a una zona ocupada por nativos, allí fueron acorralados, por lo que se vieron obligados a abandonar el biciclo e intentaron huir a pie. Sin embargo, nuevamente fueron alcanzados por los desconocidos, quienes con disparos de escopeta y pistola calibre 9 mm, lograron reducir a ambos, luego fueron alzados en la camioneta y se alejaron del lugar.

En este sitio quedaron la moto de las víctimas, los cartuchos servidos de la escopeta y la pistola utilizadas por los presuntos matones.

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Horas después, ambos cuerpos fueron arrojados a la vera del camino vecinal, donde fueron encontrados al amanecer. Tanto Rodolfo como Ronaldo presentaban múltiples impactos de bala en la cara y en la cabeza.

Los investigadores sospechan que efectivamente las víctimas participaron en algún robo y fueron descubiertos por el o los afectados, quienes decidieron hacer justicia por mano propia, una práctica común en lugares donde está ausente el Estado.

Lo único que tienen claro los uniformados es que padre e hijo fueron asesinados en otro lugar, ya que en el sitio del hallazgo no había rastros de violencia ni vainillas servidas de las usadas en el doble homicidio.