Cobarde blanqueo al ratero

La Cámara de Diputados decidió "blanquear" a José María Ibáñez por el caso “caseros de oro” en una sesión extraordinaria. No se reunieron los votos para la pérdida de investidura. Una aplanadora corporativista de abstenciones fue clave para salvarlo.

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Después de cinco años del escándalo de los “caseros de oro” en el que se vio involucrado el diputado José María Ibáñez (ANR), corrupto confeso, la Cámara Baja decidió esta tarde blanquearlo, con una gran mayoría de abstenciones. Esto evitó completar la cantidad de votos requeridos para la pérdida de investidura, que era de 53 votos.

Entró en funcionamiento una aplanadora cómplice y corporativista que salvó al diputado Ibáñez de perder la investidura. La gran mayoría no se animó a votar directamente a su favor, pero con sus abstenciones el diputado colorado logró su objetivo. Solo se lograron 27 votos a favor. Hubo 6 en contra, 42 votos en blanco y 5 ausentes que ayudaron a blanquear a Ibáñez. "Queda denegado el pedido de pérdida de investidura", anunció el presidente de Diputados, Miguel Cuevas, tras el recuento.

El legislador Carlos Núñez Salinas propuso que el voto sea electrónico para “agilizar” la decisión porque alegó que en la sesión ordinaria debían tratar “temas importantes como el de Yacyretá”. Sin embargo, se tuvieron los votos suficientes y se decidió que la votación sea de manera nominal.

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Los colorados cartistas junto con algunos liberales le dieron una mano al legislador mediante la abstención, ya que estos tienen casi el mismo sentido que el voto en contra de la pérdida de investidura.

Así se defendió el legislador en su intervención durante la sesión extraordinaria para tratar su pérdida de investidura.

Durante la parte de alegatos, nadie se animó a hablar a favor de Ibáñez. Los únicos que intervinieron fueron para pedir el voto digital y evitar indicarlos a viva voz. Entre ellos, el presidente de la ANR, Pedro Alliana, quien dijo que "nadie está por cobarde ni por timorato ni otras cuestiones, acá hay gente que defendemos nuestra postura" y que el pedido de apurar era porque había otra sesión posterior.

El caso de Ibáñez comenzó en el 2013, cuando en su calidad de diputado pidió la contratación de Favio Gómez, Viviana Falcón y Éver Falcón para prestar servicios en la Cámara de Diputados en calidad de auxiliares administrativos. En agosto de ese año fueron contratados, pero luego se descubrió que en realidad trabajaban como caseros en su quinta de Areguá. Ibáñez certificó documentos a través de los cuales se confirmaba la asistencia de los tres a la Cámara de Diputados, aunque luego se corroboró que no asistían.

Se pudo comprobar también que Lorena del Pilar Plabst de Ibáñez, esposa del parlamentario, depositaba en su propia cuenta bancaria los cheques correspondientes a los salarios de los tres caseros.

 

 

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