La empresa neozelandesa tecnológica de inteligencia artificial, Halter, valorada en US$ 2.000 millones, alcanza una ronda de inversión histórica a nivel mundial en el rubro agronegocios (US$ 220 millones) y pone en su mira los mercados de Reino Unido, Irlanda y Sudamérica.
La empresa ha comercializado más de un millón de collares inteligentes que funcionan con energía solar y GPS. Esta innovación, que funciona desde una aplicación móvil, permite al productor reordenar sus potreros en segundos, automatizar rotaciones, aprovechar pastos y regenerar suelos de manera digital.
Redefiniendo la gestión de los campos
Los sensores del esgrima detectan en tiempo real patrones de comportamiento que anticipan enfermedades o ciclos de reproducción, incluso antes de que sean visibles para el ojo del ganadero tradicional.
Esta tecnología optimiza costos en los campos ganaderos al permitir mover rebaños hacia el ordeño, eliminar el costo de instalación y mantenimiento de kilómetros de alambrado físico, rotación de potreros y nuevos pastos con un solo clic en la aplicación móvil.
El esgrima acelera el proceso del pastoreo rotativo de precisión (Voisin), asegurando que el suelo se recupere adecuadamente.
Irrupción tecnológica en el mercado del sur
El Mercosur se consolida como el mayor exportador neto de carne vacuna del mundo. Brasil tiene un stock estimado de 234 millones de cabezas; Argentina, 52 millones; Paraguay, 13,5, y Uruguay, 11,5 millones.
Estos dispositivos no solo controlan el movimiento del hato ganadero, sino que también monitorean la digestión, ciclos de fertilidad y salud general del ganado mediante IA, convirtiendo a la vaca en un activo digital predecible.
En el Chaco, este dispositivo permitirá el control de grandes extensiones donde el mantenimiento de alambrados es costoso y difícil debido a la vegetación y el clima.
Sin embargo, la implementación del esgrima requiere de una red que soporte el flujo de datos de miles de collares virtuales y que la conectividad se apoye en servicios como Starlink para asegurar que el “servidor de la estancia” esté siempre conectado con los dispositivos en zonas remotas donde no llega la telefonía móvil.
Los dispositivos son autónomos y Paraguay, con su alta radiación solar, es el escenario ideal para que las baterías se mantengan cargadas al 100% durante todo el año.
