En los depósitos, las bolsas se apilan y esperan. La yerba estacionada se acumula y los precios caen. Del otro lado de la cadena, hay productores que ya empezaron a dejar el rubro.
La ecuación se repite desde comienzos de año, y el sector no la niega.
“Efectivamente hay una sobreoferta en el mercado local. Existen unas 50 marcas que compiten principalmente dentro del país”, reconoce Eduardo Oswald, presidente del Centro de Yerbateros del Paraguay.
Precios en baja
La ecuación es simple y preocupante: mucha oferta, poca demanda. Con 50 millones de kilos anuales y un consumo interno que no acompaña, el excedente presiona sobre los precios que recibe el productor.
“Tenemos el dato de que hay productores que están dejando el rubro, y realmente lo lamentamos. Los precios bajos responden a una coyuntura de exceso de oferta y menor demanda”, explica Oswald.
La mejora, coinciden en el gremio, está fuera de las fronteras y apunta a mercado del Medio Oriente.
Rumbo a Turquía
Con esa premisa, un grupo de empresarios del Centro de Yerbateros viajó a Turquía y Azerbaiyán en busca de nuevos compradores.
La elección de Turquía no es casual: es uno de los principales consumidores de té del mundo, un hábito cultural que abre la puerta a una infusión alternativa.
“Les presentamos el mate, el tereré y el cocido como opciones, buscando despertar el interés de potenciales compradores. Creemos que encontramos buena receptividad”, relata el presidente del gremio.
Exportar más y mejor
Los números de exportación muestran movimiento. En 2025, las ventas externas de yerba mate alcanzaron US$ 17.022.358. Entre enero y agosto de 2026 sumaron US$ 11.888.083.
Pero la cartera de destinos se achicó: en 2025 la yerba paraguaya llegó a 26 países; en lo que va de 2026, a 19.
Para Oswald, el desafío es ganar volumen en mercados de alto consumo, como los de Medio Oriente. Y para eso, dice, el trabajo con el Estado es clave.
“Necesitamos seguir impulsando el trabajo conjunto con el Ministerio de Industria y Comercio y el Ministerio de Relaciones Exteriores, para identificar compradores e inversionistas interesados en alianzas para desarrollar productos e innovación en yerba mate con valor agregado”, señala.
El BID, en la mira
El gremio pone el foco en tres mercados emergentes: Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Chile, países donde el consumo de yerba mate viene en aumento.
La estrategia requiere más misiones comerciales y presencia en ferias internacionales. Con el apoyo del MIC, esas participaciones ya permitieron conquistar mercados. El problema es el costo.
“Estas actividades requieren una inversión económica importante. Por eso creemos que los programas de exportación del BID deben reactivarse”, plantea Oswald.

Yerba elaborada en alza
Hay una señal positiva: en el último año, la exportación de yerba mate elaborada creció 34%.
“No es suficiente para descongestionar el mercado local. Debemos intensificar la presencia en los mercados internacionales”, advierte el dirigente.
Siria ilustra tanto la oportunidad como sus exigencias. Sigue comprando yerba paraguaya, pero es un mercado que pide ajustes.
“Requiere una adecuación en la molienda de nuestro lado, y también compradores serios, donde tanto el vendedor como el comprador vean sus beneficios”, detalla.
Valor agregado, con mercado asegurado
Industrializar la yerba para venderla con más valor en el exterior es posible, sostiene Oswald. Pero no es inmediato ni barato.
“Cuando hablamos de valor agregado, se necesita inversión, infraestructura, equipos, maquinarias y profesionales. Todo depende de tener mercados asegurados para realizar esas inversiones”, afirma.
Es el dilema del huevo y la gallina: sin compradores firmes, nadie invierte; sin inversión, no hay producto diferenciado para conquistar compradores.
La hoja de ruta de la yerba
La respuesta que el sector espera está en el Plan Nacional de la Yerba Mate, que el gremio trabaja junto con el Gobierno.
“Estamos trabajando en las acciones del plan para tener una hoja de ruta trazada conjuntamente con toda la cadena productiva”, concluye Oswald.
Mientras tanto, la yerba sigue estacionada. Y la pregunta que se hace el sector es cuánto tiempo más podrá esperar el productor.
