Soja bajo amenaza. El Niño pasa factura a la productividad

Soja bajo amenaza. El Niño pasa factura a la productividad
Soja bajo amenaza. El Niño pasa factura a la productividad.alex rodrigo brondani

Con El Niño instalado y lluvias en exceso en la región Oriental, la roya ya aparece en lotes comerciales y la soja adelanta su floración. El fitopatólogo Wilfrido Morel advierte que los cultivos afectados podrían rendir como una zafriña, entre 2.000 y 2.500 kg/ha, y que la única defensa es la aplicación preventiva desde la etapa vegetativa temprana.

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El clima no da tregua. Los días nublados se encadenan, el suelo no termina de secarse y en los lotes de soja la humedad se queda atrapada entre las hojas. El Niño redibuja la región Oriental, y crea el ambiente que buscan los hongos.

“La lluvia en agricultura es buena, pero cuando se dan excesos el efecto puede ser muy negativo. Se genera un ambiente que favorece el establecimiento de patógenos de importancia económica considerable”, explica el ingeniero agrónomo y fitopatólogo Wilfrido Morel, de Fito Lab Paraguay.

La soja es el cultivo más expuesto, pero no el único: algunos maíces de verano y otros rubros también están en la mira.

La roya ya llegó

El diagnóstico de Morel es concreto. En el área de trabajo de Fito Lab Paraguay ya se detectaron muestras de roya en lotes comerciales.

“Ya apareció en rastrojos. Además, siempre hay plantas guachas que quedan al costado de las rutas. La enfermedad siempre está presente”, advierte.

Y la presión irá en aumento. A medida que las plantas ganen área y masa foliar, se forma un microambiente húmedo dentro del cultivo. Ahí crecen las enfermedades de fin de ciclo y las manchas foliares.

Florecer antes de tiempo

La señal más inquietante está en el calendario de la propia planta. La humedad y las bajas temperaturas, poco habituales para esta etapa, están induciendo floraciones anticipadas.

Puede parecer una buena noticia, pero no lo es. Cada flor da origen a una vaina, y cada vaina da los granos que el productor va a cosechar. Si la planta entra antes en su fase reproductiva, lo hace con menos desarrollo.

“Al entrar antes de lo previsto en la fase reproductiva, las plantas van a tener un menor desarrollo y menor número de nudos, y eso va a repercutir en la productividad del cultivo”, señala Morel.

Rinde como zafriña

Menos altura significa menos nudos. Menos nudos, menos vainas. La cuenta termina en la balanza.

“No sabría decir cuántas hectáreas podrían verse afectadas. Pero al no tener el porte agronómico normal, podríamos compararla con una soja zafriña, cuyo promedio ronda los 2.000 a 2.500 kg/ha”, estima el fitopatólogo.

La experiencia de campañas anteriores, agrega, indica que este combo de lluvias, humedad y frío pasa factura en el rendimiento. Algunas variedades responden mejor gracias a su genética, pero el clima juega en contra.

El riesgo del calor

El problema no se resuelve si el tiempo cambia de golpe. Un salto a temperaturas extremas también castigaría al cultivo, sobre todo en floración.

“Las altas temperaturas pueden producir aborto de flores o incluso caída de vainas cuando se forma el grano. Ambos extremos no ayudan”, sostiene Morel.

El enemigo que no se ve

Para el especialista, el gran error es esperar a ver el daño para actuar.

“El productor puede ver las plagas y las malezas, y a partir de su presencia hace sus aplicaciones. Pero con las enfermedades no ve al patógeno cuando se establece en la planta”, explica.

Hay un período de patogénesis, en el que la enfermedad se desarrolla en silencio, y luego se dispersa desde la fuente de inóculo a través del viento, la maquinaria o los insectos.

“En un período mínimo de 12 a 15 días la enfermedad ya se estableció, y el productor ya no tiene chances de controlarla”, alerta.

Prevenir, sin especular

De ahí la recomendación que repite Fito Lab: no esperar a la floración.

“Si espera a la floración, ahí ya está perdiendo el productor. El manejo debe realizarse a partir de la etapa vegetativa temprana, para no permitir que la enfermedad se establezca en el cultivo. Acá no hay lugar para especular”, enfatiza Morel.

Los ensayos realizados por la empresa marcan el punto de equilibrio entre las etapas V4 y V6. Ese es el momento para entrar con la primera aplicación.

Lo que está en juego

Con roya en los lotes, floración adelantada y un clima que no da señales de cambio, la diferencia entre una campaña normal y una de rinde zafriña puede definirse en las próximas semanas.

“Siempre pregonamos el manejo preventivo”, insiste Morel. En una campaña marcada por El Niño, esa prevención es la principal herramienta para cuidar los kilos por hectárea.