Con Shakira, movés las caderas y con Bon Jovi, llorás. ¡La música lo es todo!

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Gracias a la música, podés dar rienda suelta a tu cuerpo para que baile al son de la "Macarena", aunque una melodía melancólica ocasionaría que extrañes a esa persona especial. Todos los días tarareás una canción, pues la música es parte de tu vida.

La melodía de Beethoven puede llenarte de calma, mientras que el compás de "La camisa negra" de Juanes provocaría que tus caderas empiecen a seguir el ritmo. Asimismo, la guarania de Asunción Flores tiene el poder de hacerte añorar a tu tierra natal y Camila, Ha Ash y Sin Bandera probarán si realmente olvidaste por completo a tu ex.

La música, el arte de combinar los sonidos, acompaña a cada persona en su día a día. Desde que arrancamos nuestras actividades, las notas musicales siguen nuestros pasos, pues si vas en micro al trabajo, seguro te vas a embriagar de puro vallenato y cachaca, mientras que, si tenés tu propio móvil, la radio estará sonando fuerte con tus canciones favoritas.

Sin que nos demos cuenta, la música se convierte en un elemento muy importante, pues ayuda a distraernos de los problemas. Eso sí, también tiene el poder de llevarte de polo a polo con las emociones, ya que al escuchar "Soy feliz" de Ricardo Montaner o "La tortura" de Shakira, tus pies de por sí comenzarán a moverse. Sin embargo, Jesse & Joy con el tema "La de la mala suerte" pueden provocar que una u otra lágrima humedezca tus mejillas.

Lo cierto y concreto es que todos los días tarareás una canción o movés la cabeza al ritmo de la música que más te agrada. De por sí, el auricular se convirtió en tu amigo imprescindible a la hora de salir, pues te permite disfrutar de tu playlist.

Entonces, ¿qué te parece si luego buscás en Youtube una canción de tu artista favorito para que te alegre el día? Dejate llevar por el do, re, mi y las demás notas de NTVG y agitá la cabeza al compás. Eh, bueno, a menos que... justo escuches a Bon Jovi cantar "lloré y lloré y juré que no iba a perderte, traté y traté de negar este amor tantas veces, baby. Si mis lágrimas fueron en vano, si al final yo te amé demasiado; como yo, como yo, nadie te ha amado".

Por Rocío Ríos (18 años)