Doble discurso practica la frase “entre el dicho y el hecho hay un largo trecho”

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Seguramente al escuchar la máxima “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, pensás en algún amigo que siempre pisotea sus palabras. Muchos se contradicen en sus actos y la frase “entre el dicho y el hecho hay un largo trecho” encaja a la perfección.

Es sabido que los jóvenes defienden sus ideas a capa y espada, si creen que sus pensamientos son acertados. Asimismo, los padres son los primeros en enseñarnos los valores, lo que está bien y mal, pues a veces ellos mismos pisan sus palabras.

Muchas personas van a la iglesia, se pasan el día entero rezando y yendo a misa cada domingo, pero al mismo tiempo son las primeras en juzgar la forma de actuar de los demás, quizás, por sentirse superiores. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”, había dicho Jesús. ¿Será que alguien está en condición de hacerlo?

Algunos piensan que una acción es mucho más importante que mil palabras. Seguramente, más de una vez tuviste un profesor que siempre decía que hay que ser coherentes, llegar a hora a clases y no faltar el respeto a los demás; sin embargo, el mismo era impuntual en sus horarios y simplemente hacía la vista gorda ante un hecho de fraude en los exámenes. Ah, pero sí o sí lo veías en las manifestaciones docentes exigiendo sus derechos.

La política es el escenario perfecto para demostrar que no todo lo que se dice luego se convierte en realidad. El doble discurso envuelve todo: desde las promesas de los candidatos presidenciales, que garantizan un futuro mejor para los paraguayos, hasta los informes de gestión que aseguran que estamos en el país de las maravillas.

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Si comparamos ambos momentos con la realidad existen dos opciones: El presidente sí cumplió todas sus promesas y estamos tan ciegos que no vemos las mejoras o el mandatario vive en un mundo alterno donde todo lo que dice se hace realidad, pero eso nunca lo sabremos.

Cuando alguien acusa a una persona de tener una doble moral es porque sus acciones no son coherentes con sus palabras. Muchos jóvenes caen en contradicciones constantemente, a veces, por falta de información o conveniencia y aunque defiendan sus ideas a capa y espada no significa que realmente las tengan claras.

Es importante que los padres sean bastante coherentes a la hora de educar a sus hijos, ya que si los chicos notan que los adultos aplican la frase “haz lo que digo, pero no lo que hago” será más fácil pisar sus palabras. Esto podría terminar por convertirse en una mala costumbre que llevarán por el resto de su vida y será una persona habitualmente incoherente.

Por Divina Alarcón (18 años)