Ir de pesca con amigos, uno de esos placeres de la vida que no debemos olvidar

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La naturaleza en su máxima expresión, la brisa que genera estar cerca de un río, el olvidar la tecnología por unos segundos, más la compañía de tus amigos, son placeres que solo la pesca te puede brindar. ¿Por qué este divertido hábito está tan olvidado?

La compañía de los amigos siempre genera diversión, ya sea quedándose a hablar un poco después de la facu, ir a una casa a bailar, encontrarse en una farra o hasta estudiando. Así que ir de pesca con los cuates no tiene por qué ser una excepción.

El primer punto de encuentro es en casa del conductor designado; los amigos van llegando, vestidos para la ocasión, con una pinta de chaqueños espectacular para iniciar el camino. Que nadie olvide los repelentes, la carnada, la caña de pescar, la red, el infaltable choripán y, cómo no, la bebida.

Nunca falta el dominado, que a última hora avisa que “se siente mal”; la cargada de los perros en el siguiente encuentro es inminente; pero sin dar mucha importancia al lorito del grupo en ese momento, inician el viaje. Todo el camino es una pelea por el tema de música que hay que escuchar, el tereré que no llega a todas las manos, algunos ya quieren quedarse a comer algo, otros empiezan las apuestas de quién va a sacar los mejores peces, etc.

Después de varias horas, llegan al destino, empiezan a repartirse las cañas de pescar y se inicia rápidamente el duelo de quién sacará el mejor pez; se ubican a la orilla del río o hacen un recorrido en lancha. La pesca es un deporte en que tiene mucho que ver la paciencia, por eso mientras más tranquilidad haya es mejor.

Van pasando los minutos y nada, justo cuando alguien va a empezar a poner excusas, salta el primer pez a la tierra; las felicitaciones son generales y siempre hay que tomarse una foto con la presa. El más experimentado no tarda en prender fuego para hacer el caldo de ese primer pescado.

Mientras se está pescando, también se da por iniciada la repartija del choripán, tantas anécdotas y risas durante la pesca parecen no tener fin. Con el correr de las horas, todos van sacando algún que otro pez del agua, de distintos tamaños, colores y peso.

Unos cuantos peces van para el caldo, los más chicos vuelven al río, eso ya depende del pescador en cuestión. En el Chaco te olvidás de la tecnología, disfrutas de la naturaleza, pasás un buen rato y te divertís con la pesca, esto hace que el tiempo pase más rápido.

En un abrir y cerrar de ojos llega la hora del almuerzo y nadie puede esperar para probar lo que pescó. Con las charlas que se dan mientras se está comiendo, rápidamente cae la noche y llega la hora de volver a casa.

Hay muchas formas de divertirse, ir de pesca es una alternativa diferente y muy entretenida para pasarla bien y cambiar un poco la rutina de todos los días. Anímate pues e invitá a tus amigos para ir a pescar este finde.

Por Diego Benítez (18 años)