20 de febrero de 2026

La niña de 3 años que murió de hambre en la comunidad Takuaguyogue de Amambay no solo fue víctima del descuido de sus padres, sino también de la desidia de las instituciones del Estado. La pequeña tuvo cuanto menos tres ingresos en algún servicio de salud pública, pero la cartera sanitaria no fue capaz de elaborar una estrategia de monitoreo para asistirla. La muerte de la infante también evidenció la nula acción de la Gobernación de Amambay a favor de los pueblos originarios.