23 de agosto de 2026

En agosto de 1977, un radiotelescopio de Ohio captó un pulso intenso y estrecho cerca de la “línea del hidrógeno”. Duró 72 segundos y nunca volvió. Casi medio siglo después, la señal “Wow!” sigue tensionando la frontera entre anomalía y evidencia.

GINEBRA. El CERN, en puertas de una histórica modernización, cambiará su emblemático LHC por el HL-LHC a partir de 2030, multiplicando por diez las colisiones de partículas y profundizando en el misterio del Bosón de Higgs, clave para comprender el universo.

La idea de que el Sol se apague de golpe resume uno de nuestros miedos cósmicos más profundos. Pero la astrofísica dibuja un escenario muy distinto: ni habría un “apagón” instantáneo ni una explosión inminente, sino una evolución lenta, predecible y vigilada en tiempo real.

El 26 de diciembre de 1898, en París, se anunció ante la Academia de Ciencias un hallazgo que cambiaría para siempre la comprensión de la materia y abriría el camino a la física nuclear, la química moderna y la medicina oncológica.

GINEBRA. El CERN se encuentra en un emocionante umbral de innovación bajo la dirección que termina de Fabiola Gianotti, mientras se prepara para explorar los secretos del bosón de Higgs y la materia oscura, enfrentando desafíos y reafirmando su relevancia científica.

El Premio Nobel de Física 2025 es para el británico John Clarke, el francés Michel H. Devoret y el estadounidense John M. Martinis “por el descubrimiento del efecto túnel cuántico macroscópico y la cuantización de la energía en un circuito eléctrico”, informó este martes la Real Academia de las Ciencias Sueca.