20 de febrero de 2026
Cuando en 1989 cayó la dictadura de Stroessner tuvimos la ilusión de que viviríamos un idilio democrático con la institucionalidad y la prosperidad y en disenso inteligente. La realidad fue (es) otra. Varias lacras del stronismo se amplificaron: la corrupción permeó varios estratos, la mediocridad se hizo carne en la política, los decentes fueron omitidos y el narcopoder sustituyó al Estado.