Amor epistolar

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"Hemos tenido mejores días en Israel", decía en su parte más sustancial la carta ¿de amor? que recibió de su cibernovio una amiga mía. El mensaje, que llegó por correo electrónico -casi la única forma en que llegan hoy las cartasdespertó la ira de esta señorita, poco compenetrada con el conflicto en Medio Oriente y mucho más afectada por la ausencia de declaraciones amorosas que el cibernovio debía profesarle, aunque estuviera escribiendo bajo un cielo forrado de katiuskas y scuds. Furibunda, decidió romper con su amor electrónico y, de paso, mandarle un virus que le hiciera sentir que no hay derecho a pretender sostener un romance epistolar con palabras tan exentas de cariño.