La película se convirtió en un éxito con la crítica debido a la profundidad que muchos de estos adjudicaban al guión, además, y las cifras acompañaron este éxito con casi 300 millones de dólares recaudados a nivel mundial. Los superhéroes evidentemente aún pagaban, y eso significaba que en Hollywood todavía estaban vivos.
En 2002, New Line estrenaba "Blade II", poniendo en la silla del director al cineasta mexicano Guillermo del Toro, quien estaba ganando notoriedad por películas como "El Espinazo del Diablo". En esta ocasión, Blade (de nuevo interpretado por Snipes) debía aliarse con sus enemigos para eliminar a una raza de vampiros mutados.
Los críticos respondieron mejor a esta secuela que al filme original de Stephen Norrington, alabando la maestría visual del director mexicano y las inspiradas secuencias de acción del filme. Los resultados en la taquilla superaron por poco a los del filme anterior, con 155 millones de dólares en todo el mundo.
Pero el gran golpe de Marvel en 2002 llegaría con "Spider-Man".
El director Sam Raimi, un nombre conocido entre los cinéfilos por su trilogía de películas de terror "Evil Dead", convertidas en obras de culto, fue el encargado de traer al superhéroe neoyorquino a la pantalla grande en una superproducción que aprovechaba los avances en la tecnología de gráficos generados por computadora para llevar fielmente las habilidades del Hombre-Araña al cine.
El filme explicaba los conocidos orígenes del trepamuros, cuando el estudiante Peter Parker (interpretado por Tobey Maguire) fue picado por una araña radiactiva que le dio habilidades sobrehumanas.
Raimi rodeó a Maguire de un elenco compuesto por Kirsten Dunst, James Franco y Willem Dafoe, entre otros.
El éxito fue simplemente arrollador. El filme se convirtió en la primera película en la historia en romper la barrera de los 100 millones de dólares recaudados sólo en Norteamérica en el fin de semana de su estreno. Los críticos también expresaron su apoyo al filme, alabando especialmente el trabajo dramático de Maguire y los efectos especiales.
Tres nuevos filmes basados en cómics de Marvel verían la luz en 2003.
El primero de estos, y el de menor éxito, fue "Daredevil", la historia de un abogado que en su niñez fue cegado por un accidente con químicos, y que al crecer se convirtió en un justiciero. Ben Affleck tomó el papel protagónico en el filme, acompañado de Colin Farrell, Jennifer Garner y Michael Clarke Duncan. Los críticos se vieron divididos ante el filme, resultando en que algunos lo felicitaban por su desarrollo de personajes y valor como entretenimiento, mientras otros lo atacaban por su falta de originalidad y parecido con otras historias de orígenes de superhéroes.
Aún más pronunciada fue la división tanto en la crítica como en el público que causó el director Ang Lee cuando estrenó "Hulk", en la cual daba a la historia del científico Bruce Banner, contaminado con radiación gamma que lo hacía mutar en un gigante verde cada vez que sentía ira, un amplio y complejo contenido psicológico que no acabó de convencer a gran parte del público y a muchos críticos, mientras que recibió el aplauso de otra parte de la crítica.
Roger Ebert fue principalmente vehemente en su defensa del filme, argumentando que "Ang Lee de hecho intenta lidiar con los problemas de Hulk, en vez de simplemente recurrir a efectos especiales sin sentido". Las escenas de acción, entre las que se incluyen una escaramuza entre Hulk y varios tanques en el desierto, también recibieron alabanzas por su calidad técnica. Otros criticaron la complejidad y seriedad "excesiva" de la película, además de aspectos técnicos como la recreación de Hulk, que un crítico de la CNN describió como una versión agigantada de Shrek.
Ese año, sin embargo, las palmas se las llevaría "X-2", secuela de "X-Men" con Bryan Singer de vuelta en la dirección y el resto del elenco retornando a sus papeles en la que hasta hoy es considerada una de las mejores películas basadas en cómics jamás hechas, y el punto alto de la saga "X-Men" en cines. El éxito comercial fue aún mayor que el del filme de 2000, con más de 400 millones de dólares recaudados.
DC/MARVEL
En 2004 Warner Bros. volvería a traer a DC Comics al cine, pero lo haría de una forma tan poco auspiciosa que parecía probar que los papeles definitivamente se habían invertido.
Halle Berry, ganadora del Óscar en 2002, fue puesta en el papel protagónico de "Gatúbela", una historia cuya única relación con el personaje de las historias de Batman y con el propio universo del Hombre Murciélago residía en el nombre del filme.
El filme es considerado una de las peores películas jamás hechas, y muchos críticos ironizaron diciendo que Berry debería devolver su Óscar a modo de penitencia. La película solo recaudó 82 millones de dólares, lo que además la convirtió en un rotundo fracaso comercial (la producción del filme costó 100 millones de dólares).
Marvel mantenía un buen andar comercial con la modesta "The Punisher" (protagonizada por Thomas Jane y John Travolta, y que fue recibida con frialdad por la crítica) y "Blade: Trinidad", que cerraba la trilogía del cazavampiros enfrentándolo al mismísimo Drácula (a pesar de críticas generalmente negativas, el filme mantuvo el rendimiento comercial de sus predecesoras).
Y de nuevo la Casa de las Ideas reclamaría 2004 como suyo con el estreno de "Spider-Man 2", de nuevo dirigida por Sam Raimi y que enfrentaba al Hombre-Araña a uno de sus enemigos más emblemáticos, el científico enloquecido conocido como Dr. Octopus debido a los brazos de metal que utilizaba, semejantes a tentáculos de pulpo.
Tanto comercialmente como con la crítica, el filme superó ampliamente a su predecesor, siendo considerada en su momento la mejor película de superhéroes jamás hecha, logrando alabanzas por la profundidad en la que explora la psique de Peter Parker y cómo es afectado por la responsabilidad de ser Spider-Man, la riqueza del personaje del Dr. Octopus y las memorables escenas de acción apoyadas por efectos especiales que terminaron por darle al filme un premio Oscar.