A diferencia de un posteo anterior en este blog, no voy a recurrir a un relato ficticio basado en una historia de vida, sino que me voy a centrar en indicios de una especie de acuerdo político -solapado e inexistente en papeles, pero acuerdo al fin- entre el Centro Familiar de Adoración y la Asociación Nacional Republicana, el Partido Colorado.
Los escándalos de la Iglesia Católica basados principalmente en casos de abuso infantil se registraron en gran medida a partir de la década de los 90. Sin embargo, explotaron en este siglo XXI, en un momento en que el mundo cría y malcría generaciones de jóvenes “X,Y y Z” (como quieren llamarlas ahora) que reciben un constante bombardeo de información al segundo.
Ese boom informativo, sea de contenido duro o blando, está compuesto -al fin y al cabo- de datos... datos que dejan un registro en la web y que son fáciles de encontrar por cualquier “nativo digital”.
No voy a entrar a discutir sobre desde dónde o quién genera el contenido sino en qué es lo que se ofrece al internauta. En el torrente de datos, existen artículos pro y contra Iglesia Católica y en ambos casos hay información que no se puede comprobar, sino que simplemente se cree porque -como bien decimos los cristianos- es una “cuestión de fe” y “por algo está en internet”.
El gancho de izquierda informativo que recibe el mundo que accede a la web, hizo que muchas personas de la nueva generación, decepcionadas, busquen alternativas a la Iglesia Católica. La gente que rompió filas vaticanas vio al protestantismo como opción y ahí se quedó, hasta ahora. Hasta aquí, todo está perfecto, la retrospectiva fue simplemente para plantear la situación. Aclaro esto para el lector que pueda sentirse ofendido.
No soy experto en estrategia política y sé que para esto una persona debe capacitarse, pero según puedo observar, los gobiernos, los congresistas... los políticos en general, necesitan acercarse al pueblo, necesitan estar vinculados sin importar que su calidad de vida diste mucho de la miseria que rodea a quienes representa. En esta búsqueda de algo en común encuentran un punto medio: la fe.
El boom informativo que citamos anteriormente dejó malherida a la Iglesia Católica e hizo que gente perteneciente a estratos sociales importantes como la clase media, media alta y alta -además de empresarios cuyas decisiones pueden cambiar el rumbo de un país- se refugie en otras congregaciones. La figura emergente del Centro Familiar de Adoración fue una de las que cobijó a los decepcionados (y sus descendientes). En consecuencia y para no estar ajenos a la nueva corriente religiosa, algunos políticos del Partido Colorado hicieron lo mismo, entre ellos, el cuestionado exministro de la Corte Suprema de Justicia, Víctor Núñez y el diputado José María Ibáñez, más conocido por el sonado caso de sus “caseros” en la función pública.
Los políticos refugiados en carpas religiosas divulgan a través de redes sociales o sus páginas webs imágenes o testimonios de “acercamiento con Dios”, pruebas de fe que ingresan a la atmósfera informativa para generar repercusión. Desconozco si esta práctica es bien recibida por los feligreses de las congregaciones que albergan a estos “representantes del pueblo” pero sí existen grupos que creen en la supuesta redención. Finalmente, estos crédulos terminan siendo decisivos en las urnas y así se cumple el objetivo final del “arrepentido”.
Ibáñez y Núñez son solo dos ejemplos que muestran cómo el Partido Colorado utiliza a la religión para redimirse con su pueblo. El Centro Familiar de Adoración también obtiene sus réditos en este acercamiento ¡vamos! nada es gratis en la vida. El miércoles, consiguió que 12 concejales colorados y uno del PLRA voten a su favor para que pueda admnistrar tres comedores municipales, donde cientos de niños, en proceso de aprendizaje, van diariamente a consumir alimentos.
El tiempo nos dirá si el alimento que reciben los niños será estrictamente nutritivo o también incluye desayunos, almuerzos y cenas de doctrina, ¿quién sabe? En nuestro país las cosas ocurren, con dinero de los contribuyentes, pero ocurren.