El químico clorpirifós a largo plazo y en dosis bajas acelera el envejecimiento en peces

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Redacción Ciencia, 15 ene (EFE).- La exposición prolongada a bajos niveles de un pesticida agrícola común -el clorpirifós- puede acelerar el envejecimiento fisiológico y acortar la esperanza de vida de los peces, según un nuevo estudio.

La investigación comenzó con estudios de campo en China, donde los científicos examinaron 24.388 peces recogidos durante varios años en lagos con diferentes niveles de contaminación por pesticidas, combinados con experimentos en el laboratorio.

Jason Rohr, de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), e investigadores de distintos centros chinos observaron, primero, que en los lagos contaminados no había ejemplares de edad avanzada, mientras que en los lagos relativamente poco contaminados había muchos peces viejos. Este patrón sugería que los peces no dejaban de aumentar su población, sino que morían antes.

Para comprobarlo, los científicos examinaron la longitud de los telómeros -estructuras que, a modo de capuchones, protegen la integridad de los cromosomas- y el depósito del pigmento lipofuscina en los hígados de los peces, ambos marcadores biológicos bien establecidos del envejecimiento. Descubrieron que los peces de la misma edad cronológica envejecían más rápido en los lagos contaminados que en los limpios.

Para determinar si el clorpirifós -prohibido en la Unión Europea pero no en otros países- era la causa directa, los investigadores realizaron experimentos controlados en laboratorio con concentraciones similares a las medidas en la naturaleza, detalla Rohr.

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En ellos, la exposición crónica a dosis bajas del químico provocó, efectivamente, un acortamiento progresivo de los telómeros, un aumento del envejecimiento celular y una reducción de la supervivencia, especialmente en los peces de los lagos contaminados que ya eran fisiológicamente más viejos.

Aunque los resultados de laboratorio coincidían en gran medida con las observaciones de campo, era posible que la reducción de la esperanza de vida se debiera a una exposición a dosis altas no detectada en el terreno, en lugar de a exposiciones crónicas a dosis bajas.

Para descartarlo, los científicos realizaron otra prueba que mostró que la exposición a dosis mucho más altas durante un período breve provocaba una rápida toxicidad y la muerte, pero no aceleraba el envejecimiento mediante el acortamiento de los telómeros y el aumento de la lipofuscina.

Esto demostró que la acumulación a largo plazo de la exposición a concentraciones bajas extremadamente comunes, y no los picos breves de dosis altas, era la responsable del envejecimiento observado, concluye Rohr, quien menciona que el pesticida se sigue usando en parte en Estados Unidos y China, entre otros.