Responsables de la ESA comparecieron este miércoles ante los medios de comunicación para detallar la participación europea en la misión Artemis II, que llevará a cuatro astronautas (tres estadounidenses y uno canadiense) en un viaje tripulado alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra por primera vez en más de cincuenta años.
La segunda misión del programa Artemis es continuación del vuelo -no tripulado- que se realizó en 2022 y precede a las siguientes misiones, en las que está previsto que los astronautas -entre ellos la primera mujer- vuelvan a pisar suelo lunar y comience el establecimiento de la presencia permanente en el satélite natural de la Tierra y la construcción de la estación orbital Gateway.
La estación Gateway, además de 'conectar' y coordinar las misiones entre la Tierra y la Luna, servirá para realizar numerosos experimentos científicos fuera de la magnetosfera terrestre y para probar tecnologías que pueden ser clave para viajes más largos y servir de paso intermedio para futuras misiones tripuladas -entre ellas a Marte-, dentro de un proyecto internacional que lidera la Nasa e involucra a numerosas agencias.
La misión Artemis II, que tenía previsto inicialmente su lanzamiento el próximo fin de semana desde el Centro Espacial Kennedy (Florida, Estados Unidos), se ha pospuesto al menos hasta marzo tras detectarse ayer, durante las pruebas de ensayo, una fuga de combustible, lo que motivó además que los cuatro astronautas abandonaran la cuarentena en la que estaban desde el pasado 21 de enero para asegurar las mejores condiciones de salud.
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Una de las partes esenciales de la misión es el 'Módulo de Servicio Europeo' de la ESA, que proporciona a las naves 'Orion' -en las que van a viajar los astronautas- sistemas de soporte vital (agua, aire, electricidad y una temperatura confortable) para mantener su seguridad y su salud, además de energía y propulsión.
Tras desprenderse del 'Sistema de Lanzamiento Espacial' -el cohete más potente construido hasta ahora por la Nasa- la nave Orion -con el Módulo de Servicio Europeo- tiene que dar varias vueltas a la Tierra antes de emprender un viaje de cuatro días hasta la Luna, sobrevolar el satélite y regresar, una misión que se prolongará durante diez días, durante los cuales los astronautas tomarán en varias ocasiones el control manual de la nave para realizar varias comprobaciones y demostraciones y utilizarán para ello los motores del módulo europeo.
Este módulo de la ESA será además el que dé a la nave el 'empujón' final para entrar en la órbita lunar, lo que permitirá volar unos 7.500 kilómetros más allá del satélite antes de girar y de emprender el viaje de regreso a la Tierra.
Junto a la ESA, numerosas empresas europeas y españolas están involucradas en el programa Artemis y en su segunda misión, entre ellas las multinacionales Airbus, Alter, GMV y HV Sistemas, responsables del diseño y de la construcción de muchos de los componentes esenciales del 'Módulo de Servicio Europeo' que garantiza la seguridad de los astronautas y proporciona la propulsión que necesita la nave en todas sus maniobras.
Guillermo González, jefe de Producción de los Módulos de Servicio Europeos de la nave Orion, subrayó las diferencias entre el Programa Apolo y el Artemis: "Volvemos a la Luna, pero volvemos para quedarnos", ha manifestado, y ha subrayado que el programa va a construir una infraestructura permanente en el satélite que estará habitada durante varios meses al año.
Desde el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC) de la Agencia Espacial Europa (en Noordwijk, Países Bajos), Guillermo González valoró la trascendencia del programa para "aprender a vivir en otro mundo", para aprender a explotar recursos locales (rocas, agua, etc) 'in situ', por la combinación por primera vez en la historia de astronautas y robots (rovers) o por las enseñanzas que puede reportar de cara a futuras misiones a Marte.
Para ahondar en las diferencias con el programa Apolo puso el foco en la composición de la tripulación que orbitará la Luna en la nave Orion en la próxima misión (en la que se incluye un hombre de color, una mujer y un astronauta no estadounidense) y calificó de "gigantesco" el componente internacional de este programa espacial, en el están involucrados más de cincuenta países, o el "importantísimo" papel que desempeñan la ESA y las empresas europeas.
Guillermo González restó importancia a los problemas que surgieron ayer y que han pospuesto el lanzamiento, y aseguró que las pruebas que se realizaron durante casi dos días pueden considerarse "un éxito espectacular" a pesar de esos fallos. "Si la humanidad ha tardado más de cincuenta años en volver a la Luna, puede esperar tres semanas más", añadió.
