Blue Origin, la compañía espacial del multimillonario estadounidense Jeff Bezos, reutilizó por primera vez el domingo un propulsor para el lanzamiento del gigante cohete New Glenn.
De unos 100 metros de altura, el New Glenn estaba programado para despegar desde Cabo Cañaveral entre las 06H45 (10H45 GMT) y las 08H45 locales. Llevó un satélite de comunicaciones de la compañía AST SpaceMobile.

El New Glenn tuvo dos primeros vuelos exitosos en 2025 para Blue Origin, que intenta recuperar terreno frente a su principal rival, SpaceX de Elon Musk, que lleva años reutilizando sus propulsores y domina el sector.
Si la operación del domingo tiene éxito, podría disminuir los costos de futuros lanzamientos de la empresa.
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Los primeros pasos
En noviembre, la compañía de Bezos consiguió en su segundo intento recuperar el propulsor de su cohete New Glenn después del despegue, aterrizando de forma controlada sobre una barcaza en el océano Atlántico.
Este aterrizaje, extremadamente complejo para un vehículo de este tamaño, representó un gran logro para la compañía.

Desde entonces, este mismo propulsor ha sido reacondicionado: para esta primera reutilización, la compañía optó por reemplazar todos sus motores y realizar algunas modificaciones antes de volver a lanzarlo el domingo.
Tras el lanzamiento, las dos etapas del cohete se separaron en altitud. La etapa superior continuará su trayectoria transportando el satélite, mientras que el propulsor descendió para aterrizar en una barcaza.
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El rendimiento del cohete y el éxito de este nuevo intento de recuperación son objeto de gran atención, ya que este gran cohete es fundamental para las ambiciones espaciales de Bezos.
En enero de 2025, un ensayo anterior para recuperar un propulsor fue infructuoso después de que los motores no se encendieran durante el descenso.
Su objetivo es, en particular, competir con Musk en el marco del programa lunar Artemis de la NASA, ya que ambas compañías están desarrollando módulos de alunizaje para la agencia espacial estadounidense.
Estados Unidos ha duplicado sus esfuerzos para llevar astronautas a la superficie de la Luna en 2028, antes de que termine el periodo del presidente Donald Trump y con la intención de superar a China, que tiene ambiciones similares.
