Esta nueva iniciativa de "E-stonia", nombre que desde hace años se atribuye a sí misma esta nación báltica por su uso de nuevas tecnologías, costará 85 millones de euros y formará en IA a 100.000 personas, cerca de un 10 % de la población adulta estonia.
El programa, llamado "eesti.ai", quiere convertir a Estonia en "el país más avanzado en materia de inteligencia artificial", según el primer ministro, Kristen Michal.
El proyecto, cuya financiación está asegurada hasta 2030 gracias a recursos públicos, fondos de la Unión Europea (UE) y futuros acuerdos de financiación público-privada, permitirá que "se impartan un millón de sesiones formativas breves sobre el tema", según Michal.
Bajo el lema "¡Hagamos de los estonios la nación más inteligente en materia de IA!", el programa ya ha puesto en marcha seminarios y otras actividades formativas en ciudades y pueblos de este país báltico, el más septentrional de la OTAN y la UE.
"Con la IA, el objetivo es mejorar la forma de trabajar: cómo se respaldan las decisiones, cómo aumenta la productividad y cómo se crea valor en el trabajo cotidiano en toda la economía y el sector público", explicó a EFE Kirke Maar, directora de "eesti.ai".
Esto, en una nación que presume de haber digitalizado todos los servicios de la administración pública.
Entre los ambiciosos objetivos anunciados por "eesti.ai" se encuentra el de impulsar el PIB del país báltico en un 50 % para 2035.
Las autoridades estonias esperan que el uso de la inteligencia artificial aumente la productividad del sector privado y permita racionalizar y agilizar la prestación de los servicios públicos.
"A corto plazo, el impacto se notará principalmente a través de mejoras en los servicios existentes. El objetivo es que los servicios sean más rápidos, más coherentes y menos gravosos para el usuario", según Maar.
"Por ejemplo, la IA puede reducir el manejo repetitivo de datos, acortar los tiempos de tramitación y facilitar una toma de decisiones más coherente", abundó.
Ott Velsberg, director de datos del Ministerio de Justicia y Asuntos Digitales de Estonia, prevé que la IA recopile los datos necesarios para atender a un ciudadano o una empresa y les ahorre tener que rellenar formularios o buscar información.
Velsberg planteó a EFE que la ayuda de la inteligencia artificial servirá para facilitar esfuerzos y tomar decisiones, tanto a ciudadanos como funcionarios.
"Una sociedad digital ya permite hacer cosas en línea. Una sociedad inteligente va más allá. Ayuda a completar las tareas, reduce el esfuerzo, se anticipa a las necesidades y facilita la toma de mejores decisiones", explicó.
Pese a un clima de optimismo sobre las posibilidades que abren las nuevas tecnologías a las que Estonia abre las puertas, también hay voces que instan a la prudencia.
Entre ellas figura la de Risto Uuk, director de Política e Investigación Europeas del Future of Life Institute y miembro del consejo asesor de "eesti.ai".
"Los sistemas de IA se utilizan para el fraude, la extorsión y la creación de imágenes íntimas sin consentimiento", escribió recientemente en un artículo para la radiotelevisión pública estonia, ERR.
"Los sistemas de IA pueden detectar vulnerabilidades informáticas y escribir códigos maliciosos. También pueden proporcionar información sobre el desarrollo de armas biológicas y químicas", agregó.
Sin embargo, Maar, confía en que el proyecto pueda lograr un equilibrio entre los intereses del Estado en materia de seguridad y privacidad de los datos, y la necesidad de que los actores comerciales de los ámbitos de la IA y las tecnologías de la información tengan libertad para innovar.
"Este equilibrio está integrado en el diseño de la iniciativa. El sector privado desarrolla soluciones, pero el Estado establece las normas sobre cómo se utilizan y garantiza la rendición de cuentas", señaló.
Velsberg, el máximo responsable de datos del país, sostuvo, ante los riesgos de implementar de modo poco transparente la IA, que esta tecnología "puede hacer que el Estado sea más receptivo, más coherente y, en algunos casos, incluso más comprensible".
Porque, la IA "puede ayudar a estructurar la complejidad en lugar de ocultarla", concluyó.
