“Señales químicas como estas pueden estabilizar las sociedades de insectos incipientes, ganando tiempo para que surja la complejidad social a lo largo del proceso evolutivo. Esto representa, según nuestro conocimiento, la primera feromona de reina identificada en un insecto con una sociedad flexible”, explicó Bill Wcislo, científico del STRI.
El descubrimiento, informado este jueves por el instituto investigador tras ser publicado en una revista científica, ofrece pistas sobre la evolución de la socialización de esos insectos, ya que se ha identificado por primera vez el uso de las feronomas de esa abeja tanto a nivel social como solitario.
Los científicos hallaron que la utilización de esas feromonas como una especie de "poción mágica" de la reina inducen "un comportamiento subordinado e inhiben la inversión de las hijas en la reproducción" porque los niveles de esa señal química son más elevados en los nidos sociales que los solitarios, según el STRI.
Debido a ello, la feromona "permite a las hijas decidir si quedarse y ayudar a su madre reina es una inversión que merece la pena, o si deben marcharse y formar su propia colonia" de cara a una nueva puesta de huevos de la reina.
Ya se conocía que las hijas de la reina de la abeja del sudor (Megalopta genalis) pueden quedarse como obreras (sin reproducirse y ayudar a la madre en un nido social) o marcharse para fundar sus propios nidos (como reinas solitarias o fundadoras de colonias), pero se desconocía el papel determinante de las feromonas en esta elección.
Durante varios años en Isla Barro Colorado, un pequeña isla en medio del Canal de Panamá usada exclusivamente para investigaciones científicas de Instituto Smithsonian, los científicos analizaron unos 450 nidos artificiales de abejas.
Tras marcarlas individualmente y grabar su comportamiento, usaron cromatografía de gases y espectrometría de masas para identificar sus químicos corporales, evaluando si las hijas se quedaban a trabajar, usurpaban el trono o abandonaban la colonia.
“Un aspecto especialmente novedoso de este estudio fue la realización de análisis químicos directamente en Isla Barro Colorado y el muestreo repetido de abejas vivas, lo que nos permitió seguir la señalización química en las mismas abejas individuales de vida libre a lo largo de toda su vida", destacó Callum Kingwell, también investigador del STRI.
Se cree que las abejas del género Megalopta, un grupo que solo se encuentra en las Américas, representan uno de los orígenes más recientes de las sociedades entre las abejas, las avispas y las hormigas. Ahora, este hallazgo arroja más datos sobre los mecanismos químicos que podrían haber contribuido a la evolución de la vida social.
