Grande fue mi sorpresa cuando intenté cruzar al otro lado de la acera. ¡No podía cruzar! ¿Por qué? Porque el semáforo no funcionaba en esa esquina y en otra esquina (Mariscal Estigarribia y 10 de Julio), era la ley del más fuerte.
Bocinazos de aquí, bocinazos de allá, puteadas. Nadie respetaba nada, era la ley del más mbareté. El más fuerte circulaba.
Este problema del semáforo allí en la zona no es nuevo, siempre sucede en hora pico, dicen los pobladores de la zona, que ya están acostumbrados a esta situación.
Y lo que más les “picha” es que el semáforo funciona a partir de las 22:00, cuando prácticamente el tráfico ya es menor.
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Juan Ferreira
