"Nuestra prueba sprint (que concluyó decimoséptimo) no fue nada especial, atrapado detrás de un Haas y con problemas con el despliegue (de la energía eléctrica almacenada)", comentó el talentoso piloto madrileño, de 31 años, con cuatro triunfos -el primero de ellos en 2022, en esta pista- y 29 podios en la Fórmula Uno, en la que disputa su duodécima temporada, la segunda desde que pilota en Williams.
"En la calificación, el viento aumentó y nuestro coche se mostró muy sensible a ese respecto, por lo que era de conducción complicada y nos hacía menos competitivos", manifestó Sainz, hijo del doble campeón mundial español de rallys -y cuádruple ganador del Rally Dakar- de idéntico nombre.
"Completé algunos asuntos de test para el equipo y cruzamos datos de los dos coches para compararlos y ver si podíamos encontrar algún rendimiento; pero no funcionó y aún tenemos problemas para encontrar ritmo", añadió Carlos, en el circuito que albergó, allá por 1950 la primera carrera de toda la historia de la Fórmula Uno.
"Con miras a la carrera, seguiremos recopilando aprendizaje acerca del alerón delantero y del coche. Veremos qué podemos hacer mañana, cuando el objetivo sea optimizarlo todo", manifestó Sainz este sábado en Silverstone.
