Y es que el conjunto azulgrana sigue sin encontrarse en este inicio de curso. El cuadro lituano puso en evidencia las carencias de un Barça que fue siempre a remolque del juego coral de su rival, incapaz de aprovechar el impulso de su público y superado tanto en defensa como en ataque.
Una irregularidad que, más allá de las sensaciones, queda reflejada también en los resultados: tras nueve partidos disputados entre Euroliga y Liga Endesa, el cuadro catalán aún no ha sido capaz de encadenar dos victorias consecutivas.
Peñarroya no ha dado todavía con la tecla que permita al Barça convertirse en un bloque fiable atrás —ha encajado 80 o más puntos en siete de los nueve partidos—, ni en la rotación ofensiva que alivie la dependencia de Kevin Punter y Will Clyburn, que ante el Zalgiris se quedaron en siete y cero puntos, comprometiendo la producción anotadora.
El calendario no entiende de treguas y, con menos de 48 horas de diferencia, el Barça afronta el segundo de tres partidos en seis días ante su público, una nueva oportunidad para acercarse a esa consistencia que exige la afición, antes de que se le escapen más victorias por el camino.
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Con las bajas confirmadas de los bases Juan Núñez —lesionado de larga duración— y Nico Laprovittola, así como el escolta Darío Brizuela, que se perderá su segundo partido consecutivo debido a una pequeña lesión en el glúteo, el conjunto azulgrana recibirá a un Río Breogán con la moral recargada tras su primera victoria de la temporada.
El equipo que dirige Luis Casimiro se impuso a domicilio al Casademont Zaragoza (84-88), por lo que, con ambos equipos con el mismo balance de resultados tras las tres primeras jornadas (1–2), el choque servirá para definir la tendencia de cada uno y calibrar sus aspiraciones clasificatorias de cara a lo que resta de temporada.
En ese último duelo destacó el base estadounidense DeWayne Russell, autor de 15 puntos, en un equipo con muchas caras nuevas y sin presión, que llegará a la capital catalana con el escolta español Francis Alonso, máximo anotador del equipo con 13 puntos de media, como principal referencia ofensiva.
Con el recuerdo de la contundente victoria azulgrana en la última temporada (102-79), el Barça afronta el choque no solo con la obligación de ganar para escalar posiciones en la tabla, sino también con la necesidad de ofrecer una respuesta convincente a una afición que espera una reacción capaz de devolverles la ilusión.
