Jiménez se mostró "orgulloso" de haber formado parte del grupo encabezado por 'Pepu' Hernández, y, pese a que hay algunos recuerdos que se van "perdiendo" otros siempre permanecen en la memoria, como dijo a los medios de comunicación tras el acto organizado por la Federación Española de Baloncesto (FEB) para conmemorar el XX aniversario del triunfo, este lunes en el Hotel Meliá Castilla de Madrid.
"Es la primera vez que nos juntamos todos a la vez. Ahora tendremos más tiempo de poneros al día y de recordar cosas. Personalmente, me quedo con las imágenes de cuando lleguemos a Plaza de Castilla. Ese momento para nosotros es muy, muy especial. Era la primera vez que lo vivíamos y, como antes se comentaba, siendo consciente de la felicidad que estaba generando a tantísima gente. Fue una sensación incomparable", aseguró.
Una de las grandes claves de aquel equipo fue la buena relación de los jugadores, que crearon un gran vínculo tanto dentro como fuera de la cancha.
"El vínculo lo genera el grupo con la convivencia. Esto es como un sello de autenticidad. Esto, además con la victoria, evidentemente, queda marcado en nuestra memoria y grabado a fuego como una especie de tatuaje que está dentro de ti y que te acompaña siempre cada vez que nos vemos", dijo.
Jiménez, capitán de aquel equipo, vio alterada su convivencia con el equipo por el nacimiento de su hijo Pablo. Otro gran acontecimiento en su vida con el que compartió la alegría de ser campeón del mundo.
"Nació mi hijo mayor y me fui a los tres días. Después fueron tres semanas lejos de él y, bueno, sientes que es un poco lo que tienes que hacer. Tuve la suerte de poder estar presente en su nacimiento y bueno, eso me alivió bastante. Luego ya nos fuimos muy lejos. El destino me paró la oportunidad de poder estar presente, entonces tampoco me voy a lamentar de haberme perdido aquellas tres semanas con él. Luego lo que vivimos fue excepcional", concluyó.
