El ex-NBA Wenyen Gabriel, nuevo embajador de ACNUR: "los refugiados podemos aportar mucho"

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Ginebra, 27 jul (EFE).- La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) anunció el nombramiento del jugador de baloncesto sursudanés Wenyen Gabriel, antigua estrella de la NBA y ahora de las ligas europeas, como nuevo embajador de buena voluntad, un honor con el que, según señaló en una entrevista con EFE, busca mostrar lo mucho que refugiados como él pueden dar a las comunidades que los acogen.

"Llevamos a esas comunidades cualidades muy valiosas, queremos construir una vida mejor y estamos dispuestos a trabajar. Venimos de lugares donde no hay oportunidades, ni acceso a la sanidad o la educación, y por eso no damos esas cosas por sentadas", señaló este lunes en la sede de ACNUR en Ginebra.

"Yo soy sólo un ejemplo de muchos, tuve la suerte de triunfar en el baloncesto, pero hay muchas personas refugiadas que destacan en otros ámbitos. Con una simple oportunidad, los refugiados pueden contribuir de forma muy positiva a sus comunidades", aseguró.

Gabriel nació en Jartum, la capital de Sudán, en la que ya se habían refugiado sus padres por el conflicto en lo que luego sería el país de Sudán del Sur, y más tarde volvieron a huir a Egipto, para después ser acogidos en New Hampshire, Estados Unidos, relata el baloncestista.

"Mis padres me contaron sus experiencias y pude ver de primera mano su ética de trabajo: ambos tenían dos empleos y siempre me animaron a estudiar, a aprender. Todo eso desempeñó un papel fundamental en mi futuro y en mi deseo de construir una vida mejor", recuerda.

Gabriel viaja frecuentemente a Sudán del Sur, a veces para participar en proyectos humanitarios, y ya antes de su nombramiento en ACNUR ha visitado campos de refugiados en el país, como el que recientemente vio en Maban, donde inauguró una nueva cancha de baloncesto.

"Mucha gente puede preguntarse qué puede aportar una cancha a personas que tienen necesidades tan urgentes, pero yo creo que aporta comunidad, une a las personas. Es una fuente de felicidad. Vi a niños jugar al baloncesto por primera vez en su vida, sus sonrisas, cómo recuperaban parte de su dignidad", recordó.

Gabriel y otros refugiados y migrantes sursudaneses han logrado poner el nombre de su país de origen en el mapa deportivo gracias al baloncesto: el equipo nacional ya ha disputado el último Mundial y los últimos Juegos Olímpicos, en París; donde estuvieron a punto de pasar a los cuartos de final.

"Muchos de los jugadores de la selección nacional de Sudán del Sur, como yo, crecimos en el extranjero. Yo me crié en Estados Unidos, pero tengo compañeros que lo hicieron en Canadá o en Australia. Gracias a las oportunidades que tuvimos en esos países, pudimos alcanzar el máximo nivel en nuestro deporte", recordó.

Sus éxitos, añadió, "han servido de inspiración para muchísimas personas en nuestro país, nos han unido y ha generado muchas cosas positivas que van mucho más allá del baloncesto".

Gabriel se encuentra en Ginebra para participar en los actos de celebración del 75 aniversario de la Convención para los Refugiados, un instrumento clave de ACNUR para la protección de millones de personas que en todo el mundo huyeron de conflictos y crisis desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

"La Convención es la razón por la que hoy estoy aquí, sin ella no habría podido ser reasentado ni habría tenido la oportunidad de perseguir mis sueños. Creo que es importante que el mundo mantenga la promesa que representa esa Convención: nadie nace queriendo ser refugiado, nace donde le toca", señaló.

Jugador de equipos como Los Angeles Lakers o los Portland Trail Blazers, Gabriel ha disputado las últimas temporadas en el Panathinaikos griego y el Bayern Munich alemán, pero en la próxima temporada probará suerte en el Besiktas turco.

"Acabo de firmar el contrato y estoy muy entusiasmado con esta nueva etapa. El Besiktas ha ascendido a la Euroliga y me hace mucha ilusión afrontar este nuevo desafío", subrayó.