Los empates también se festejan
Por lo general, los clásicos son más peleados que bien jugados. Y este no fue la excepción. Interesante propuesta de Diego Gavilán, con la formación de un equipo ofensivo de Cerro Porteño, de mayor preparación y descanso. El problema estaba en la contención, con un mediocampo superado con facilidad. Un elenco partido en dos por ese detalle.
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Olimpia estuvo cauteloso al inicio, hasta que a partir de los 20 minutos empezó a activar en ataque. Es que Chiqui Arce no come vidrio. Con la movida de piezas le encontró la vuelta al rival que había generado la mejor ocasión de gol que terminó con un débil remate de Churín.
El Decano cerró la fracción inicial con mejores sensaciones. El agotado parecía el dueño de casa y no Olimpia que el jueves libró una dura batalla con Flamengo.
Zurdazo de Cardozo desviado por Jean y doble testazo en el área de Gamarra y Zárate que pasó cerca del palo.
La segunda etapa fue claramente favorable para el conjunto franjeado, bien parado, con una mejor distribución de sus hombres. Con las modificaciones, su nivel creció. El gol llegó como consecuencia de que pasaba en el campo.
Tan desenfocado estuvo el Ciclón que le convirtieron luego de un lateral. Envío de Salazar, primer frentazo de Montenegro, segundo de Bruera para la asistencia y resolución del recién ingresado Hugo Fernández ante el achique de Fernandes.
Cerro llegó a estar grogui, más aún luego de la tonta expulsión de Jorge Morel por doble amonestación. Jean tuvo una tapada clave tras un tiro Fernández y le dio vida a su equipo, que emparejó con una corrida de Fredy Vera para el centro preciso. El capitán Churín se convirtió en bombero para apagar el incendio en la Olla.
Sobre el final, Melgarejo salió lesionado luego de una disputa con Cardozo que para el arbitraje fue normal. Se dice que los empates no se festejan. Los cerristas sí lo hicieron, porque la pasaron mal. Cabe la frase de “cualquier caldito es alimento”.

Arbitraje: El examen no fue aprobado
Derlis Fabián López López no aprobó el examen clásico. Estuvo flojo en la aplicación de las medidas disciplinarias, sobre todo en los tramos finales del enfrentamiento.
La expulsión de Jorge Morel fue correcta, por doble amonestación. Otros jugadores también debieron ir a vestuario antes de tiempo.
