Resultado ajustado al desarrollo del partido
La elevada temperatura fue un factor influyente. Todo se hizo de forma pausada, en un fútbol paraguayo naturalmente lento. Escasos avances, pausa para la hidratación necesaria y reanudación con ritmo cadencioso.
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Por su condición de local y sobre todo, la necesidad de sumar, San Lorenzo trató de tomar la iniciativa, pero quedó en el intento por sus pocas luces.
Con más variantes Trinidense, pero sin conexiones. De un equipo más trabajado se esperaba la sutileza de Camacho, el desequilibrio de Zarza y los cabezazos de Clementino, pero no hubo ensamble.
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El entretiempo resultó un alivio. Como no pasaba mucho en el campo, al menos se abría la posibilidad de ver algo más de juego en la complementaria, con los protagonistas ya liberados al menos del sol, aunque no del calor, intenso, sofocante.
Iniciada la parte final, Mario López le cometió un penal (discutible) a Clementino. Definición de Camacho ante la reacción tardía de Cristóforo.
Con la ventaja de la Cruz amarilla, el panorama cambió, porque trasladó la presión al local que con entrega compensó su falta de lucidez.
Con los cambios, mejoró San Lorenzo y decreció el nivel de Trinidense, que pudo haber ampliado su ventaja con un remate de Báez bloqueado por Cristóforo. Esta acción fue clave, ya que poco después se registró la igualdad.
Un potente tiro de Mathías Martínez fue desviado por Dufour. El rebote fue aprovechado por Barrios para establecer el 1-1, un marcador más a tono con el desarrollo del espectáculo.
Primer punto para San Lorenzo de 18 posibles. Una cosecha pobrísima para un club que en el momento del armado en su plantel apostó a la cantidad y no a la calidad. Necesita jerarquía. Un aprendizaje para el segundo semestre, en el que ya no dependerá de sus propias fuerzas para seguir en Primera. También deberá esta pendiente de otros resultados.

