Unai Simón calificó de “accidente” el error que cometió y derivó en el primer gol de Croacia en los octavos de final de la Eurocopa. El arquero trató de controlar un toque de Pedri y aunque no tenía presión o marca encima, falló el balón y terminó observando como iba al fondo del arco. “Siempre me han enseñado que el fútbol son un cúmulo de aciertos pero también pequeños errores. Pocas veces se dan, pero cuando los cometemos los porteros se magnifican y acaban en gol. El otro día fue un accidente. Estas unos minutos pensando por qué ha pasado cuando Croacia no nos había generado nada, pero había que darle la vuelta”, expresó el portero de España, que el viernes mide a Suiza (12:00).

“Seguía en el campo, el equipo me necesitaba y tenía que seguir haciendo las cosas tal y como tenía pensadas desde el inicio del partido, arriesgando de la misma manera y si volvía un balón igual concentrarme y hacerlo bien”, añadió Simón con respecto a la jugada, que cambió el rumbo del partido. “Es un mal control que hago. Me he martirizado viéndolo seis o siete veces y no le encuentro explicación (…) No me molestaba el sol, hago mal el control, se me escurre, tenía mucho espacio para controlar. Intento dar salida al balón con el control en vez de dejarlo muerto en mis pies. Es un accidente, no sé cuantos controles hago por partido y en toda mi vida, nunca había ido para dentro”, recordó.

Simón comentó que después de la clasificación de la Roja a los cuartos celebró de manera poco habitual. “No soy mucho de celebrar goles, fue un partido en lo personal de muchas vivencias, muy emotivo, en el tercer gol me desahogo un poco pero es raro que se me vea celebrar un gol, depende del momento anímico en el que me encuentre en el partido (…) Fui con la rabia y las ganas que tenía dentro de demostrar que no soy el portero del primer gol que encajamos. Al final luego lo analizas fuera, hablando con mi novia y mis familiares antes de regresar al hotel, lo piensas en frío, y lo que podía haber sido si llegamos a perder el partido. Habría sido un palo muy duro pero pensando es fútbol, es lo que nos toca, los errores forman parte del juego y no hay que darle más vueltas”, agregó.

Luego de fallar, varios detalles alentaron y levantaron el ánimo de Simón como el apoyo de los hinchas españoles en el estadio y el gesto de David de Gea, quien esperó al guardameta antes de ingresar al vestuario al culminar la etapa inicial. “Fue un subidón para mí, después del error se te vienen pensamientos negativos, que pensará la gente. Me dio mucha energía que los más cercanos que estaban en la grada, a los cinco minutos me animaron cada vez que toque un balón, aplaudiendo un mero blocaje y un pase con el pie. Estoy muy agradecido (...) David se quedó en el descanso a esperarme. Lo que me dijo queda entre nosotros pero puedo decir que me tranquilizó mucho que viniese a animarme, a arroparme, que estuviese encima de mí un portero como él. Solo podía mejorar y tirar para arriba”, culminó.
