Irse lejos de casa no era algo extraño para Sergio Gómez. Con 17 años cambió las categorías inferiores del Barcelona, su casa durante ocho años, para irse a Alemania. El Borussia Dortmund pagó su cláusula, de 3 millones de euros, y el badalonés hizo las maletas.
Una decisión que, sin embargo, no salió como esperaba, según reconoció el propio futbolista en una entrevista con EFE hace unos meses.
“La etapa en el Dortmund fue dura, hay que ser sincero. No encontré lo que buscaba, pero me sirvió para mejorar en otros aspectos y ahora soy un jugador mucho más maduro”, rememoró.
A Sergio Gómez le convenció el proyecto deportivo, participando ya con 17 años en los entrenamientos del primer equipo. Pero fue una apuesta más de club que de entrenador, y este, el suizo Lucien Favre, no le dio las oportunidades que demandaba.
Por eso, año y medio después, se fue cedido al Huesca dos temporadas. La primera, en Segunda División, disputó 36 partidos en un equipo que consiguió el ascenso a una LaLiga Santander en la que no se asentó como titular. 29 encuentros y 1.200 minutos menos -768-.
Un momento duro que se trasladó a un verano en el que buscaba un nuevo club, y ahí apareció un Anderlecht que meses después dio un giro de 180 grados a su carrera. Sergio Gómez quería jugar, sentir la confianza de un entrenador, y Kompany se la transmitió desde el primer momento.
Sobre todo, en una llamada mientras el español estaba de vacaciones en Fuerteventura. 45 minutos hablando de fútbol. Con la leyenda belga mostrándole con vídeos lo que quería de él en una posición nueva como el lateral izquierdo. En Huesca acabó participando como carrilero, pero no lo había hecho en la defensa de cuatro que le proponía Kompany.
No fue la única oferta que tuvo, pero sí la que más le atrajo, como reconoció en dicha entrevista con EFE: “Era lo que necesitaba; que el entrenador me llamara y que me quisiera de verdad. En esa llamada lo vi. Tardé un poco en tomar la decisión y él seguía llamándome para convencerme (ríe)”.
Hasta que lo hizo, y acertó. Esta temporada ha jugado 41 partidos -el segundo con más minutos de los jugadores de campo -con un Anderlecht que aspira a volver a Europa tres temporadas después y con la final de Copa a mediados de abril en el horizonte. En lo personal, seis goles y 14 asistencias que le han convertido, desde el lateral izquierdo, en uno de los mejores jugadores de la Jupiler Pro League.
Una eclosión que, según aseguran a EFE desde su entorno, guarda el secreto en la confianza. “Todo es de cabeza. Necesitaba jugar y confianza. Y la tiene con un entrenador joven con el que comparte ambición”.
Otro técnico que le está marcando es Luis de la Fuente. Al seleccionador español sub-21 siempre le han gustado las características de Sergio, y por eso le llamó a filas con solo 19 años, pero su bajada de protagonismo en el Huesca le apartó de las convocatorias, hasta esta temporada.
En la primera lista de la nueva generación sub-21 tras la plata en los Juegos Olímpicos de Tokio, estuvo el de Badalona. Con su marcha a Bruselas, el técnico le siguió de cerca porque creía, y acertó, que este paso ‘atrás’ -por ser una liga menor que la española- iba a relanzar su carrera. Y así ha sido.
Pero Luis de la Fuente tenía un problema. La competencia en el lateral izquierdo era feroz, con un Juan Miranda que llegaba con la plata de Japón al cuello. Sergio fue suplente en el debut contra Rusia, pero jugó 12 minutos frente a Lituania en los que dio una asistencia; desde entonces es fijo en los onces titulares del riojano.
La solución la encontró devolviendo a Sergio a las posiciones de un ataque que ahora lidera. Su zurda es una de las razones por las que España sub-21 está ya clasificada para el Europeo de la categoría, que se disputará en Georgia y Rumanía en 2023, con dos jornadas de antelación. Seis goles y cinco asistencias en siete partidos le avalan.
“Ha hecho algo dificilísimo. Se fue a Bélgica y por su rendimiento ha vuelto a entrar en la rueda del fútbol español”, aseguran a EFE desde su entorno. La sub-21 nutre de talento a la absoluta -con seis jugadores llamados por Luis Enrique en dicha edad- y también muestra a España el talento de su fútbol más allá de sus fronteras.
Este nivel no ha pasado desapercibido para los grandes de Europa. Inter de Milán, Ajax de Ámsterdam e incluso el Barcelona, la que fue su casa, le siguen de cerca. Eso sí, tanto Sergio Gómez como su entorno, aunque conscientes del interés, se centran en un final de temporada apasionante con el Anderlecht. En su cabeza, la final de Copa y entrar en los playoffs por el título para volver a Europa.
Cuando las cosas salen bien, no hay que cambiar. Por ello, Sergio Gómez elegirá su siguiente destino con la misma mentalidad con la que se decantó por el Anderlecht: confianza del entrenador y estilo de juego apropiado para sus características.
Una salida para la que, según pudo saber EFE, no debería haber problema. El club belga le fichó por dos millones de euros y el interés de otros equipos puede rondar los 15; una rentabilidad del 750%. Eso sí, esto se verá a final de temporada.
