El informe arroja que los jugadores negros y árabes comienzan los partidos como suplentes un 19 % de veces más que los blancos y son sustituidos un 22 % más.
Las conclusiones del trabajo académico a partir de una muestra 385 futbolistas que han jugado profesionalmente en la Pro League belga en la temporada 2019-2020, entrevistados por el sociólogo Martijn Truys, arrojan también que los deportistas de origen africano reciben un 5 % más de tarjetas rojas.
En cuanto a la distribución en el campo, los futbolistas africanos suelen jugar en posiciones de ataque y rara vez como porteros: el 47, 2 % son delanteros, el 29,1 % centrocampistas, el 21,3 % defensas y sólo el 2,4 % se desempeña como guardameta.
Entre los de origen europeo, en cambio, se da una distribución más homogénea en la que predominan los defensores (38,9 %), seguidos de los centrocampistas (26,9 %), los delanteros (20,4 %) y los porteros (13 %).
La liga belga no ha querido comentar el estudio hasta haber analizado el informe completo.
El estudio completa a otra oleada realizada hace dos años entre los futbolistas de las categorías jóvenes, que mostraba que el 37 % de los jugadores menores se han sentido discriminados y, entre ellos, la mayoría declaraba haber sido injustamente tratado por su apariencia física (49,6 %), color de la piel (30,7 %), origen étnico o cultural (30,7 %), idioma (14,5 %), religión (13,4 %) o género (8,6 %).
