"Hay un grupo de personas, un grupo considerable que se revelan en contra de nuestra forma de organizar, de nuestra forma de vida y simplemente manifiestan que no están de acuerdo con cumplir con nuestras reglas y lo hacen de forma violenta, muchas veces agreden a los que piensan diferente”, señaló en una entrevista radiofónica.
El partido entre Universidad de Chile y Universidad Católica fue suspendido en el minuto 31 debido a lanzamiento de pirotécnica y petardos desde las gradas. Hubo 22 detenidos, que quedaron en libertad debido a la falta de pruebas.
Valencia afirmó que las soluciones para terminar con la violencia en los estadios pasan por "mayor inversión de tecnología en los recintos, cámaras con reconocimiento facial, y que los clubes se animen a poner sanciones severas“, entre otras.
El presidente Gabriel Boric también expresó su descontento por lo ocurrido, el mismo domingo en redes sociales, y advirtió a los responsables de que les va "a caer todo el peso de la ley" y deseó "que no vuelvan a entrar a una cancha".
El fútbol chileno ha registrado durante las últimas temporadas numerosos actos de violencia perpetrados por barras bravas, que sumados a la falta de control por parte de la policía y los clubes han convertido los estadios en un territorio hostil.
La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) de Chile ha llegado incluso a cerrar estadios y encuentros de riesgo se han jugado sin público.
