El fútbol portugués, en el punto de mira de los inversores extranjeros

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Miguel ConceiçãoLisboa, 22 jul (EFE).- Los clubes de Portugal son el más reciente blanco en el punto de mira de los inversores extranjeros, que se han hecho un hueco prominente en la cumbre de un fútbol luso que intenta no quedarse atrás respecto a sus rivales europeos.

En un país donde los clubes "pertenecen" a los aficionados, algunos han empezado a dejar de lado sus reticencias y a abrir las puertas a este nuevo capital, lo que a su vez también ha hecho saltar las alarmas sobre algunas inversiones dudosas.

El tema cobró especial relevancia a finales de 2022, después de que los propietarios cataríes del PSG se convirtieran en el segundo mayor accionista del Braga, uno de los principales emblemas lusos, y en mayo pasado, cuando el fondo V Sports, dueño del Aston Villa inglés, adquirió parte del Vitória de Guimarães.

Hoy, los ejemplos son innumerables: el Famalicão es propiedad del magnate israelí Idan Ofer, uno de los accionistas del Atlético de Madrid; el histórico Boavista está en manos del hispano-luxemburgués Gérard López, dueño del Burdeos; mientras que el Tondela pertenece al chino Jiang Lizhang, responsable del Granada, entre otros.

PORTUGAL, "FÁBRICA DE TALENTOS"

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Lo que atrae a estos inversores es que Portugal es "una fábrica de talentos", ya que sus equipos son "incubadoras de las grandes estrellas del fútbol mundial", explica a EFE el director ejecutivo del Instituto Portugués de Administración de Marketing (IPAM), Daniel Sá.

"Dentro de la industria del fútbol somos sin duda uno de los mejores del mundo", afirma Sá, quien añade que la nación que vio nacer a Cristiano Ronaldo "ha demostrado ser uno de los mejores países para gestionar fichajes y ventas de jugadores o para fabricar y descubrir talentos".

Según el experto en marketing deportivo, esta nueva entrada de capital podría hacer a los clubes portugueses "más competitivos en el contexto nacional e internacional", mientras que los inversores se beneficiarán de su "mucho 'know-how' (saber hacer) deportivo".

LOS TRES "GRANDES" ESCAPAN A LA REGLA

Los clubes que han logrado eludir estos matices del fútbol moderno son los tres 'grandes' e Portugal, Benfica, Oporto y Sporting.

En una conferencia celebrada el pasado marzo en Londres, Domingos Soares de Oliveira, uno de los directivos del Benfica, explicó que tal inversión "no es posible porque el club pertenece a los socios y estos nunca aceptarían un cambio".

Esta relación entre la afición y su equipo es, para Daniel Sá, un "concepto romántico" y "un fenómeno muy latino", pero que no será impedimento para una futura incursión desde el exterior.

"Será muy difícil que los tres 'grandes' escapen a esta realidad, pero tampoco creo que sea imposible. Tienen que encontrar un modelo de negocio completamente diferente que haga que estos clubes sobrevivan", explica el experto a EFE.

La solución puede estar en la fuerza de las propias marcas y sugiere que los clubes deberían "mirar de una vez por todas a las marcas que están en la industria del entretenimiento de una forma más amplia".

EL SINDICATO PIDE MÁS TRANSPARENCIA

El crecimiento y la globalización del negocio del fútbol en Portugal también ha generado varios factores de riesgo y hay en los tribunales numerosos casos de corrupción, blanqueo e incluso trata de seres humanos vinculados a esta industria.

"Desgraciadamente, Portugal ha atraído a malos inversores vinculados a prácticas delictivas", dijo a EFE el presidente del Sindicato de Futbolistas Profesionales portugués, Joaquim Evangelista.

Estos "suelen traer jugadores extranjeros que acaban abandonados, sin medios de subsistencia y casi siempre en situación ilegal", comentó el máximo dirigente del sindicato, que a menudo se ve obligado a intervenir.

Criticó la "flagrante falta de respuesta del sector deportivo" e incluso del Gobierno, "que sistemáticamente no ayuda ni apoya la integración de estas personas", y reclamó un nuevo marco legal y un sistema de verificación para que haya un mayor control.

Sin embargo, Evangelista subraya que no se puede demonizar este tipo de inversiones, que en su opinión son esenciales para el fútbol portugués y ya han permitido a varios clubes dar "el salto a niveles competitivos superiores".