De ahí que el gesto de Xavi en un momento caliente del clásico, fuese más paternal que provocativo. Su sonrisa le delataba. Vinícius pedía con insistencia una falta de Araujo cerca de la zona técnica del banquillo del entrenador del Barcelona, que le reprochó su queja. El brasileño no dudó en ir hacía su zona y fue recibido con un gesto que le sorprendió sin que la acción fuese a más.
LOS BESOS DE ISCO
Enloqueció el Benito Villamarín con la actuación de Isco Alarcón, asistente en el primer gol del partido a Willian José, y autor del tanto del triunfo en el minuto 94 ante Osasuna. Con el Betis volcado, de un balón muerto, escorado, inventó un gran remate. Colocó el cuerpo para impactarlo con el exterior de su bota derecha y colocarlo donde Sergio Herrera no podía llegar.
Olvidados los meses largos sin equipo, Isco volvió a sentirse héroe de un partido. Lo celebró a lo grande. Haciendo con los dedos la inicial del nombre de su pareja y lanzando a la grada besos de agradecimiento a quien le acompañó en los momentos más duros de su carrera. Del éxito en el Real Madrid, a una pérdida continua de protagonismo, su aterrizaje en el Sevilla y una salida prematura con bronca de por medio con Monchi. Era el momento de celebrar, con los puños cerrados y gesto de rabia, con la afición que le idolatra.
BEBÉ, A LO BELLINGHAM
Las celebraciones de goles crean escuela y no solo los niños imitan a sus héroes, también compañeros de profesión lo emulan. Jude Bellingham ha traído una a España y no para de repetirla en el Real Madrid. Clavado sobre el césped, con los brazos extendidos y la mirada fija en la grada.
Bebé, que volvió a sacar máximo partido por segunda jornada consecutiva de los pocos minutos que le concede Francisco en el Rayo Vallecano, repitió tanto decisivo tras el del triunfo en Las Palmas. En esta ocasión la Real Sociedad había remontado en Vallecas y salió al rescate con un disparo desde fuera del área. Se quitó la camiseta, corrió hacia el fondo y se quedó petrificado con los brazos extendidos sintiendo la locura de la afición rayista en el minuto 92.
EL CHOQUE DE GAZZANIGA Y DOTOR
Era el minuto 83 cuando un centro desde el costado encontró la salida de Paulo Gazzaniga y el error. Se le escapó el balón al desviar la mirada hacia el choque de trenes que se avecinaba en su impacto con Dotor, cayó a Luca De La Torre que marcaba a puerta vacía el tanto que ponía por delante al Celta de Vigo en la recta final del encuentro.
El colegiado interpretó falta y el destino quiso que en el minuto 91 Yangel Herrera marcase el tanto del triunfo del Girona con un disparo ajustado al poste. Nadie en el equipo vigués, especialmente su técnico Rafa Benítez, entendió la decisión arbitral. En zona de descenso, decimoctavos, se sienten maltratados en varias jornadas.
EL RECORTE DE RIQUELME
Mató con el pecho, forzado, un pase con demasiada potencia de Álvaro Morata, y según el balón cayó al césped lo recibió con un recorte a su marcador, Gorosabel, que esperaba el disparo y encimó para taponarlo. Llegó cuando lo dejó atrás con un zurdazo arriba, imparable.
Un golazo de Rodrigo Riquelme, el primero del curso en el Cívitas Metropolitano en su regreso al Atlético de Madrid. Aprovechando la titularidad que le dio Diego Simeone para lanzar a su equipo, con pleno de triunfos en su estadio y a tres puntos de la cabeza que puede ocupar si vence el partido aplazado que tiene pendiente de disputar ante su afición frente al Sevilla.
