Un gol de Matteo Prati en el 71 y uno de penalti de Lapadula en los compases finales, certificaron la salvación de los de Claudio Ranieri, que rubricó una segunda vuelta perfecta para salir de una situación de emergencia y llegar a la última jornada sin nada en juego.
El Sassuolo volvió a demostrar que no da la talla en los partidos claves y ejecutó un partido nuevamente pobre, sin ningún tipo de rigor y con fallos individuales clamorosos que condenaron sus opciones.
El albanés Marash Kumbulla cometió un penalti infantil que acabó con toda esperanza de remontada y el Sassuolo, que desde que perdió a Domenico Berardi por lesión a mitad de temporada no levanta cabeza, espera un milagro.
En caso de que el Empoli gane al Udinese, se confirmaría su descenso matemático este mismo domingo.
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