La resolución de la UEFA considera a la Federación de Kosovo responsable de que el partido no se jugara en su totalidad (según lo dispuesto en el artículo 25.01 del Reglamento de la Liga de Naciones).
El comité impone también una multa económica a la Federación de Kosovo por conducta impropia de su equipo y diversas sanciones monetarias a su vez a la Federación de Rumanía, a la que castiga con el cierre de su estadio en el próximo partido que juegue como local por el comportamiento racista/homófobo de sus seguidores.
Con 0-0 y el minuto 90 rebasado, los jugadores kosovares decidieron retirarse al vestuario como protesta por los gritos de "serbios, serbios" proferidos por los ultras situados en uno de los fondos del Estadio Nacional de Bucarest.
Ante la negativa a regresar al campo, el árbitro danés Morten Krogh dio por suspendido el encuentro.
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Con esta decisión, Rumanía acaba en cabeza del grupo C2 con 18 puntos y logra el ascenso a la Liga B, mientras que Kosovo, como segundo, deberá jugar el 'play off' de ascenso B/C.
