Schjelderup, de 21 años y que entonces jugaba en el Nordsjælland danés, recibió el vídeo en mayo del año pasado en la red social Snapchat y, después de ver los primeros segundos, lo envió a un grupo privado en el que también estaban cuatro amigos.
El jugador declaró que era consciente del contenido sexual, pero que lo tomó como una "mala broma", y que lo borró minutos después al enterarse de que era ilegal compartir ese tipo de material, de acuerdo con Ritzau.
La Fiscalía había pedido una pena mínima de prisión de 20 días, pero el juez apeló a su rápido arrepentimiento para rebajarla a una condena condicional, con un período de prueba de un año.
El propio jugador había revelado el caso hace unas semanas en sus redes sociales, antes de la concentración con la selección noruega, asegurando que había cometido un "fallo estúpido" y que ahora debía asumir las consecuencias.
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Tanto el seleccionador como la Federación Noruega de Fútbol descartaron sanciones para Schjelderup, resaltando que se había arrepentido públicamente.
