Almeyda destacó este miércoles en rueda de prensa que siente "frustración por no ver al equipo al nivel" de temporadas atrás, algo que "le va a costar un tiempo" recuperar, pero recordó que este jueves "van a viajar 4.000 personas" a Almendralejo, lo que debe fomentar la "unión" con una afición que "está acostumbrada a ganar".
Por ello, el técnico bonaerense entiende que "cuando se pasan momentos de dificultad", a los seguidores "les cuesta aceptarlos", algo que considera "normal" porque el actual "no es un momento de gloria", sino "un momento de combate, lucha y unión", y resaltó que "el siguiente paso es el que viene ahora".
Matías Almeyda se definió como "un luchador" a quien "un resultado no modifica para nada" su estado de ánimo ni sus planteamientos porque sabe "adónde" quiere "llegar y de qué manera", aunque tiene "sangre" y "claro que" le "duele perder un derbi" y cualquier partido, ya que, de lo contrario, "sería un amargo".
"Algo tengo claro: esta silla no se la entrego a nadie. Me tienen que sacar con diez jueces de acá. Sé cómo quiero terminar. Éste que viene acá es un luchador, me estoy abriendo para ser auténtico. Trataré de ver los errores y otros no los veré, pero si me equivoco, no lo expondré porque ustedes me liquidan", aseveró.
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El preparador del Sevilla dijo que también tiene claro que "el primero que se equivoca es siempre el entrenador" y eludió referirse a su continuidad en el cargo, al que se piensa "agarrar mientras tenga aire" porque fichó por "tres años" y su deseo es "estar aquí tres y que pueda renovar tres más, pero para eso hay que ganárselo".
El argentino insistió en que asume "con dolor y tristeza" la derrota en el derbi, pero aseguró que ha "cambiado el chip" puesto que él no es de "ir llorando por los rincones", sino de poner "el pecho y una mancha más al tigre", aunque sí lamentó que "la expulsión" del delantero Isaac Romero en el partido contra el Betis "no fue justa".
Almeyda aseguró que el árbitro José Luis Munuera Montero "estaba haciendo un gran partido, iba bien", pero en una jugada así "le tienen que dar tranquilidad", y añadió: "si hay un VAR, tiene que analizar para decidir de la mejor manera y no enfermar para que tome una decisión en una milésima; escuchen el audio del VAR, parecían cantantes".
Al entrenador sevillista le extrañó la suspensión de veinte minutos decretada por el colegiado andaluz porque "a nadie le gusta" que se lancen objetos al césped, pero manifestó que "a la gente se le respeta y si ganas, vete con humildad; no provoquen, no se provoca", aunque reiteró que "no está bien que tiren cosas" al campo.
Matías Almeyda dijo que "era de plástico lo que tiraron" y se preguntó que "cuántas botellas cayeron. ¿Una o dos? Si van a Sudamérica, no pueden jugar un partido. Es un derbi, hay una provocación y la gente se manifestó así. Nada le ha pegado a nadie. Está mal igual, pero no pasó nada", indicó.
