Según desvela este miércoles la revista Paris Match, la pareja colombiana y sus tres hijos trabajaron en el domicilio de la familia Hernández entre septiembre de 2024 y noviembre pasado, pese a que sólo firmaron un contrato el mes anterior a su despido.
En ese tiempo, según la denuncia, llevaron a cabo labores de limpieza, cocina, se ocuparon de los hijos del fútbolista, hicieron de porteros e, incluso, de agentes de seguridad.
A cambio, recibieron la promesa de ayudarles en las labores administrativas para obtener los papeles en Francia y dos pasaportes ilegales españoles.
En realidad, aseguran los denunciantes, no recibieron nada más que largas jornadas de trabajo, de 72 a 84 horas semanales, incluso más, y sin vacaciones ni días libres.
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Unas prácticas que la mujer colombiana, de 27 años, describe como "próxima a la esclavitud moderna".
