Ambos equipos arrancaron el torneo con victoria el pasado sábado, lo que les brinda la oportunidad de asegurar de forma anticipada su presencia en la siguiente fase del campeonato continental, dependiendo también del resultado del otro encuentro del grupo.
Hungría, que había perdido sus siete partidos anteriores en fases finales disputadas en 2005, 2010 y 2016, sorprendió en su estreno al imponerse a Polonia por 4-2, con dos goles de Máté Suscsák en los minutos finales del choque. Un triunfo ante el vigente campeón permitiría al conjunto magiar avanzar a cuartos si Italia no vence posteriormente a Polonia.
Portugal, por su parte, prolongó su dominio en las grandes citas con una contundente victoria por 6-2 ante Italia, resultado con el que encadenó su duodécimo triunfo consecutivo en fases finales y dio el primer paso en su objetivo de conquistar un histórico tercer título europeo consecutivo. La selección lusa sellaría su clasificación con una victoria si Polonia no logra derrotar al conjunto italiano.
Los antecedentes favorecen claramente a Portugal, que acumula nueve victorias consecutivas frente a Hungría, aunque ambos equipos solo se han enfrentado en dos ocasiones en los últimos 17 años, en sendos partidos amistosos disputados en enero de 2015.
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El otro encuentro del grupo enfrentará a Polonia e Italia a las 20:30 horas, también en Liubliana. Las derrotas iniciales han dejado a ambas selecciones contra las cuerdas, ya que una nueva caída podría suponer una eliminación prematura. Polonia quedaría fuera si pierde y Portugal evita la derrota, mientras que Italia está obligada a puntuar si los lusos no ganan.
Además, ambos equipos afrontarán el duelo con bajas importantes por sanción tras las tarjetas rojas del sábado: el capitán polaco Tomasz Kriezel, clave en las acciones a balón parado antes de su expulsión, y los italianos Italo Rossetti y Giovanni Pulvireni.
