Enfrente tendrá a un equipo relativamente inexperto que ha alcanzado las semifinales en su segunda participación en la Eurocopa, lo que convierte el duelo en un contraste entre veteranía y juventud, experiencia y ambición.
Tras liderar el grupo D en Liubliana con el máximo de puntos, Portugal se impuso con autoridad a Bélgica por 8-2 en los cuartos de final, mostrando su habitual solidez defensiva y su efectividad ofensiva.
El conjunto luso, dirigido por su cuerpo técnico experimentado, ha sabido combinar talento individual con trabajo colectivo, y sus jugadores más destacados han mantenido un alto nivel durante toda la competición.
El rival, pese a su menor bagaje en la Eurocopa, llega con méritos suficientes para no ser subestimado. Tras superar la fase de clasificación con actuaciones destacadas y buenos números en ataque, consiguió terminar primero en su grupo gracias a victorias ante Letonia y Georgia, y un empate con Croacia.
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En cuartos de final, logró imponerse a Ucrania por 4-2 en un encuentro repleto de emoción y remontadas parciales, con Souheil Mouhoudine como protagonista al firmar un triplete en la prórroga, alcanzando un total de seis goles en la fase final y compartiendo la cabeza de los goleadores del torneo con el belga Omar Rahou.
Sin embargo, la expulsión de Abdessamad Mohammed deja al equipo con una baja importante de cara a la semifinal, donde el ganador jugará la final ante España o Croacia.
