El descenso del club, fundado en 1867 y que cuenta con cuatro ligas inglesas —la última en 1930—, tres FA Cup y una Copa de la Liga, aunque no compite en la Premier League desde la temporada 1999-2000, culmina una temporada marcada por graves problemas extradeportivos y económicos que se han visto reflejados en el campo.
Bajo la propiedad de Dejphon Chansiri, el club sufrió retrasos reiterados en el pago de salarios y entró en administración en octubre, lo que derivó en una sanción de 12 puntos y un castigo a Chansiri de tres años sin poder dirigir a ningún club de la competición.
Posteriormente, en diciembre, la EFL impuso una deducción adicional de seis puntos por nuevos incumplimientos financieros y "múltiples violaciones de las regulaciones de la liga en materia de pagos", dejando al equipo prácticamente sin margen de reacción.
En lo deportivo, los números reflejan el hundimiento registrando una sola victorias, ocho empates y veinticuatro derrotas en liga, que reflejan que, incluso sin la penalización de 18 puntos, estaría colista destacado y a 23 puntos de la salvación.
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"Es muy triste que haya sucedido en este partido. Es muy triste que un equipo como el Sheffield Wednesday haya descendido en febrero. Todos estamos mirando hacia adelante para que el club tenga lo mejor en el futuro", declaró Henrik Perdersen, técnico de la entidad, tras consumarse el descenso.
Tras la salida de Chansiri, el consejo de administración asumió el control y comenzó a estudiar ofertas de compra para garantizar la viabilidad de la entidad.
La etapa del empresario tailandés, que adquirió el club en 2015 con el objetivo de llevarlo a la Premier League, estuvo marcada por impagos y retrasos salariales que derivaron en multas de la EFL, y una investigación de la BBC, llegó a cifrar la deuda en más de un millón de euros.
Los administradores designaron en diciembre a un consorcio liderado por el empresario y jugador de póker James Bord, propietario del Dunfermline Athletic de la Segunda división escocesa, como postor preferente para adquirir la entidad, pero el proceso de aprobación sigue sin resolverse.
La crisis institucional provocó incluso que la propia entidad pidiera ayuda económica a la afición, que respondieron con iniciativas para sostener el club y llegaron a firmar una entrada de 27.000 personas en el encuentro ante el Oxford United.
De hecho, cuando se confirmó la marcha del controvertido Chansiri, fueron decenas de aficionados los que acudieron a la tienda oficial a hacer gasto y aportar su granito de arena a las maltrechas finanzas de los 'Owls'.
Lo que resta de temporada, el club deberá afrontar el tramo final del Championship sin objetivos deportivos, pero con el reto de inmediato de completar la venta del club, estabilizar la situación financiera y sentar las bases para un proyecto competitivo en League One.
