Los momentos de la jornada 32

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Madrid, 26 abr (EFE).- Momentos de la jornada 32 de LaLiga EA Sports:

Pablo Barrios se ha instalado en esa mala racha que a veces castiga a los jugadores llamados a crecer. En el Atlético de Madrid es una pieza importante para Diego Simeone, pero su temporada está marcada por las lesiones: ya suma tres y 16 partidos oficiales perdidos. Volvió al once inicial tras dos meses y medio -no era titular desde el 5 de febrero frente al Betis- después de un intento de regreso en marzo frente al Tottenham terminó en nueva recaída.

El duelo ante el Athletic parecía el punto de partida definitivo, con el cruce ante el Arsenal en el horizonte, pero el guion se torció otra vez. En el minuto 58, tras un control, Barrios se detuvo, miró al banquillo y se dejó caer, con gesto de incredulidad más que de dolor. Se marchó al vestuario, mientras Simeone expresaba su frustración en la banda. El Atlético vuelve a perder a uno de sus centrocampistas clave en el peor momento. Otra lesión muscular tuvo la culpa.

El Alavés se jugaba algo más que tres puntos ante el Mallorca. Era un partido de supervivencia. El equipo de Quique Sánchez Flores, por detrás en la clasificación al inicio, necesitaba ganar para seguir respirando. Pero el guion se torció pronto, con el gol de Jan Virgili en el minuto 18, y Mendizorroza empezó a llenarse de esa inquietud que aparece cuando el tiempo corre en contra.

Entonces emergió Toni Martínez, que ha hecho del tramo final de la temporada su territorio. Empató de cabeza en el 56, a la salida de un córner, y en el 69 firmó la remontada con un disparo desde dentro del área que, tras tocar en David López, descolocó a Leo Román. No fue un gol estético, pero sí decisivo. Como los seis que suma en las últimas cinco jornadas y ya son diez este curso. El Alavés cabalga al ritmo de Toni Martínez hacia la permanencia.

En ese territorio incierto donde la Primera se juega a cara o cruz, el Valencia encontró un ángel con guantes. Stole Dimitrievski se agigantó en Mestalla cuando más quemaba el balón, cuando el miedo a caer se mezcla con la urgencia de vivir un año más en la élite. Ganaba el equipo ché 2-1, con los goles de Largie Ramazani y Umar Sadiq, pero el Girona, que había recortado por medio de Joel Roca, no había dicho su última palabra. La pelea por la permanencia aún estaba en el aire.

Y entonces llegó ese minuto 91, un momento del reloj que muchas veces decide partidos. El Girona volcó el alma en una jugada final: centro de Hugo Rincón desde la banda derecha, remate a bocajarro de Christian Stuani y, cuando el empate ya parecía escrito, surgió la mano imposible de Dimitrievski. Una parada de esas que no se explican y que casi cerró la salvación del Valencia. Porque hay intervenciones que valen más que un gol: valen una temporada.

Pedro Bigas no es hombre de gol. Central veterano de oficio, de los que viven en la trinchera, llevaba toda la temporada sin celebrar uno y apenas cuatro en las últimas cinco. Pero el fútbol tiene estas cosas: cuando el calendario aprieta y el miedo al descenso es patente, aparecen los jugadores inesperados. El Elche se jugaba la vida frente al Oviedo y Bigas eligió el momento exacto para asomarse al gol, como si lo tuviera guardado para una urgencia mayor.

Y lo hizo a lo grande, con un zurdazo desde 35 metros, un latigazo directo a la escuadra, imposible para Aarón Escandell. Fue el 0-1, la llave de un triunfo que acabaría 1-2 y que huele a salvación para los ilicitanos. Bigas abrió el camino con uno de los mejores goles de la temporada y, de paso, dejó al Oviedo al borde del abismo.

El Real Madrid llegó a Estadio de La Cartuja con la obligación de resistir, de agarrarse a una Liga que se le escapaba entre los dedos. Mientras, el Barcelona viajaba al Coliseum con la ambición de quien huele el título, decidido a romper una mala racha en un campo que se le atragantaba desde hacía cinco temporadas. El equipo de Álvaro Arbeloa no tenía red: fallar frente al Betis era despedirse. Y el líder, sin hacer ruido, preparaba el golpe definitivo en Getafe.

Entonces habló el fútbol en nombre de tres protagonistas. Héctor Bellerín, en el añadido, dejó al Real Madrid sin victoria (1-1) y al Barcelona con media Liga en la mano. Después, el conjunto azulgrana se puso el mono de trabajo y resolvió con autoridad: goles de Fermín López y Marcus Rashford para tumbar al Getafe (0-2). Tres zarpazos que pesan como un título. Once puntos de ventaja con quince por jugar. La próxima jornada ya no es una fecha más: puede ser la jornada en la que el Barcelona se proclame campeón.