Examen de campeón

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París/Berlín, 27 abr (EFE).- Visto el estado de fuerzas al que llegan los equipos al momento decisivo de la temporada, no hay duelo de nivel más elevado que el que proponen el París Saint-Germain, defensor del título de la Liga de Campeones, y el Bayern de Múnich, uno de los equipos más en forma del momento.

Considerado por muchos la final adelantada de la competición, el que salga vencedor habrá subido muchos peldaños en la escala de favoritismo, lo que otorga a la ida en el Parque de los Príncipes una importancia esencial.

Los franceses se comportan mejor ante su ruidoso público y aunque sus resultados lejos del Sena han mejorado esta campaña, el duelo de este martes dejará ya muchas indicaciones de lo que puede suceder.

Pese a la juventud de su vestuario, los de Luis Enrique disputarán sus terceras semifinales consecutivas, en busca de su segunda final y de convertirse en el primer equipo en repetir título desde el Real Madrid de Zinedine Zidane que encadenó tres entre 2016 y 2018.

Una proeza histórica que ahora aparece a su alcance y que el entrenador español afronta con toda sus tropas en posición, incluido Vitinha, ausente durante toda la semana por un problema en el talón pero que estará en el grupo y, muy posiblemente como titular.

Tras meses golpeado por las lesiones, el equipo llega al tramo decisivo en buen estado y Luis Enrique podrá repetir por tercer partido europeo consecutivo el mismo once en busca de su quinta victoria seguida.

El Bayern llega al duelo de ida con el PSG con la Bundesliga ya sentenciada y habiéndose asegurado el pase a la final de la Copa de Alemania en una temporada casi impecable en la que ahora uno de los retos es mantener la tensión alta de cara a los compromisos que vienen.

El último partido de la Bundesliga se saldó con una victoria por 3-4 ante el Maguncia tras haber terminado el primer tiempo, en el que el equipo había salido con muchos suplentes, con un 3-0 en contra.

La reacción de la segunda parte, que llevó a la remontada, ha sido vista como una muestra de la moral del equipo.

Al duelo de mañana el Bayern llega con las bajas de Raphael Guerreiro, Tom Bishof, Lennart Karl y Serge Gnabry, todos por problemas musculares.

De todos ellos el único titular habitual en los partidos importantes había sido Gnabry en la media punta. Ahora Jamal Musiala, tras recuperarse oportunamente de su lesión, puede ocupar su puesto.

Los otros jugadores que causan bajan tenían cierta importancia como recambio.

El entrenador, Vincent Kompany, no podrá estar en el banquillo por sanción por acumulación de amarillas.

Es de esperar que mañana el Bayern salte al campo con su formación habitual en los partidos decisivos, con el temible tridente formado por Michael Olise, Harry Kane y el colombiano Luis Díaz.

París SG: Safonov; Hakimi, Marquinhos, Pacho, Nuno Mendes; Zaïre-Emery, Vitinha, Joao Neves; Doué, Dembélé, Kvaratskhelia

Bayern Múnich: Neuer; Stasinic, Tah, Upamecano, Laimer; Kimmich, Pavlovic; Olise, Musiala, Luis Díaz: Kane.

Estadio: Parque de los Príncipes de París.