Hace tiempo que el equipo de Álvaro Arbeloa se quedó sin Liga. Todo empezó a torcerse tras el parón internacional, en Son Moix, donde el Mallorca encendió la mecha con aquel 2-1 que fue más que una derrota: fue un presagio. Desde entonces, el Real Madrid ha vivido en caída libre, sin red y sin respuestas.
El empate en el Bernabéu ante el Girona (1-1) y el más reciente frente al Betis (1-1) confirmaron la tendencia, mientras que en Europa el golpe fue definitivo, eliminado por el Bayern Múnich en la Liga de Campeones. Sólo una victoria en los últimos seis partidos, ante el Alavés, dibuja el paisaje de un equipo que ha ido apagándose poco a poco hasta quedarse sin argumentos.
Quedan quince puntos, pero la distancia de once con el Barcelona convierte la aritmética en una ficción. Si el Espanyol gana y el Barça hace lo propio en El Sadar frente a Osasuna, la Liga quedará sentenciada y, de paso, se abrirá ese debate incómodo en Chamartín: el pasillo en el Camp Nou la próxima jornada, una escena que siempre divide entre el protocolo y el orgullo.
El Real Madrid saltará al césped del RCDE Stadium sabiendo el resultado del Barcelona, y Arbeloa afronta el partido como quien juega sus últimas cartas. En Valdebebas, mientras tanto, ya suenan nombres con peso propio -José Mourinho, Julian Nagelsmann, Jürgen Klopp, Mauricio Pochettino o Lionel Scaloni- como si el futuro hubiera decidido adelantarse al presente.
Pero Arbeloa mira sólo al Espanyol, quizá porque no le queda otra. Lo hace, además, con una lista de bajas que condicionan muchos planes: Thibaut Courtois, Éder Militão, Kylian Mbappé, Rodrygo Goes, Arda Güler y Dani Carvajal, este último reciente con una fisura en un dedo del pie que le apartará de los terrenos de juego al menos dos semanas.
Sin Mbappé, se abre una puerta para Gonzalo o Mastantuono, dos nombres con pocos minutos en las últimas jornadas. Brahim Díaz y Eduardo Camavinga se disputan el lugar de Güler, mientras que el centro de la defensa lo formarán Antonio Rüdiger y Dean Huijsen con Raúl Asencio en el banquillo.
Y queda el silencio en torno a Dani Ceballos, ausente salvo giro inesperado en un desencuentro que el técnico evita explicar. Señal de un final de temporada en el que, más que las palabras, pesan los gestos.
Mientras, el Espanyol disfrutará de su enésima oportunidad para apuntalar la permanencia en Primera División o, según el transcurso de la jornada, alargar el suspense en el tramo decisivo del curso.
El conjunto catalán, a cinco puntos del descenso, no han ganado en 2026 y son el peor equipo de LaLiga en estos primeros cinco meses.
Contra el Real Madrid, los pupilos del entrenador Manolo González buscan dar un golpe en la mesa: ganar significaría, además de acercarse al objetivo, demostrar que pueden competir contra cualquiera.
La figura de González también saldrá reforzada si consigue un triunfo frente al Real Madrid. El vestuario periquito ha insistido en que está totalmente alineado con el preparador. La racha de seis puntos de los últimos 48 posibles ha provocado que las preguntas sobre su fortaleza sean habituales en las ruedas de prensa.
En el plano estrictamente deportivo, el técnico no podrá contar el lesionado de larga duración Javi Puado ni con el sancionado Pol Lozano. En principio, el resto de futbolistas están disponible para medirse al conjunto blanco.
En la rueda de prensa de esta tarde se conocerán más detalles sobre el estado de la plantilla. El balance entre el Espanyol y el Real Madrid en LaLiga está equilibrado en los últimos años. En el RCDE Stadium, el anfitrión ha sumado dos victorias -la última en la 2024-2025 (1-0)- y el conjunto visitante, tres. Los blanquiazules confían en su fortaleza en casa para sorprender al rival.
Espanyol: Dmitrovic; Omar El Hilali, Calero, Cabrera, Carlos Romero; Edu Expósito, Terrats, Urko González; Dolan, Pere Milla y Kike García.
Real Madrid: Lunin; Alexander-Arnold, Rüdiger, Huijsen, Carreras; Brahim, Valverde, Tchouaméni, Bellingha; Gonzalo o Mastantuono y Vinícius.
Árbitro: pendiente de designación.
