Noruega activó una detonación controlada para esquivar a las potencias de Europa

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Foxborough (EE.UU.), 28 jun (EFE).- Frente a la poderosa Francia, la selección de Noruega activó una detonación controlada. Sin Martin Odegaard, Alexander Sorloth ni Erling Haaland en un once plagado de suplentes, asumió la segunda plaza del Grupo I para aterrizar en el cuadro dominado por selecciones africanas y latinoamericanas, lejos de las grandes potencias europeas.

La decisión del seleccionador, Stale Solbakken, no sentó nada bien a la afición noruega, que viajó hasta Boston y pagó costosas entradas para ver a su equipo encajar un contundente 1-4, con un magnífico 'hat-trick' de Ousmane Dembélé en apenas 32 minutos.

"Queremos a Haaland", coreó la afición noruega, sin que Solbakken se inmutara.

"No podemos tomar decisiones en función de qué jugadores quiere ver la gente", zanjó Solbakken en la rueda de prensa posterior al partido, cansado de responder a las preguntas sobre las numerosas rotaciones que introdujo en su equipo.

Noruega había encadenado diez victorias consecutivas -las ocho de la fase de clasificación y las dos primeras del Mundial- hasta que encajó el 1-4 frente a Francia que, aunque importaba poco, dejó tocado el orgullo de una selección dispuesta a dar la campanada.

Lo cierto es que Solbakken ya había avisado de sus planes en la previa, cuando aseguró que a Noruega no debía moverle la "codicia" de acabar primera de grupo ni caer en la "ingenuidad" de no saber cuándo era el momento de descansar.

"Debemos ser inteligentes y no codiciosos. Es tentador mantener a todos los mejores en el campo, pero nuestra prioridad tiene que ser llegar a dieciseisavos preparados mental y físicamente", aseguró Solbakken. "No podemos ser la nación ingenua que no entiende lo que exige una eliminatoria", insistió.

El técnico noruego se escudó en que el duelo ante Senegal, jugado cuatro días antes, había supuesto un enorme desgaste para sus hombres, debido a una mala hidratación, y que alinearlos frente a Francia podía comprometer su presencia en las eliminatorias.

Preguntado por la relevancia de viajar a Dallas en caso de acabar segundo de grupo en lugar de quedarse en Nueva York como primero -algo que sí preocupaba al cuerpo técnico francés-, Solbakken quitó importancia al asunto y aseguró que "no supone una gran diferencia".

Francia quedó con Suecia como rival en dieciseisavos de final, un vecino incómodo que Noruega, como segunda de grupo, esquivó al caer en el lado opuesto del cuadro, donde le espera Costa de Marfil.

Pero no solo esquivó a Suecia. En el lado izquierdo del cuadro -el de Francia- han quedado España, Alemania, Países Bajos, Portugal o Croacia, además de Marruecos y la anfitriona Estados Unidos, un camino lleno de trampas hacia la final del 19 de julio en Nueva York.

En cambio, Noruega comparte el lado derecho con Brasil -al que se podría cruzar en octavos de final-, Argentina o Inglaterra, aunque el resto de rivales, como México, Ecuador, Ghana, Colombia o Suiza, dibujan un recorrido 'a priori' más favorable para Solbakken.

"Nosotros estamos aquí para llegar lo más lejos posible (...) hoy podíamos competir, claro, pero nuestro objetivo es ganar y seguir avanzando. Pensando sobre todo en el siguiente partido, la decisión (de las rotaciones) era evidente", afirmó el seleccionador noruego, imperturbable tras la derrota ante Francia.

"Espero que, gracias a esta decisión, podamos regalarles (a los hinchas) muchas más noches felices durante las próximas semanas", añadió.