"De una vez por todas, Francia no tiene color de piel. Cualquier afirmación en sentido contrario es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas", declaró Barrot en una entrevista en la televisión BFMTV y la radio RMC.
El jefe de la diplomacia francesa defendió que la selección nacional representa "el mejor rostro de Francia", al describirla como "un equipo excepcional" que proyecta la imagen de "un país conquistador, audaz y al que nada ni nadie resiste".
Barrot aseguró además que se alegra de que el combinado francés transmita "una imagen tan hermosa" del país y destacó el respaldo de los ciudadanos a los 'Bleus' (Azules), "sea cual sea su origen, el color de su piel, el lugar donde vivan o su edad".
A su juicio, la mejor respuesta a la polémica llegará sobre el terreno de juego: "Quienes darán la mejor respuesta serán los jugadores de la selección francesa cuando ganen con claridad esta semifinal", que se juega mañana martes.
Las declaraciones de Barrot se producen un día después de que el Gobierno francés calificara de "absolutamente inaceptables" y "aberrantes" las palabras de Rajoy, quien escribió en una columna publicada por El Debate que la selección francesa tiene "un altísimo nivel, eso sí, sin franceses", tras la clasificación de España para las semifinales del Mundial.
Desde entonces, las críticas se han multiplicado en Francia. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que esas palabras "no reflejan en absoluto lo que es Francia" y defendió que el país es "una República de diversidad" en la que todos deben encontrar su lugar.
En la misma línea se pronunciaron, entre otros muchos, la ministra delegada Éléonore Caroit; el primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure; el líder del Partido Comunista, Fabien Roussel; la presidenta de la región de Île-de-France, Valérie Pécresse, o el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, quien denunció que las declaraciones de Rajoy desprenden "un tufo de racismo intolerable".
Rajoy escribió que la selección francesa juega "sin franceses", pese a que de los 26 futbolistas convocados por el seleccionador Didier Deschamps solo tres nacieron fuera de Francia: Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba.
El resto nació en territorio francés, aunque muchos son hijos o nietos de inmigrantes.
La polémica ha reavivado en Francia el debate sobre la inmigración, la identidad nacional y el racismo en el deporte.
