Una primera parte frenética y de puro vértigo
El encuentro comenzó con máxima tensión y un planteamiento defensivo muy sólido por parte del cuadro noruego, al que le costaba descifrar al Stuttgart en los primeros compases. Sin embargo, el partido se desató en una ráfaga de buen fútbol y goles en apenas doce minutos frenéticos.
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El festival lo abrió Demirovic en el minuto 20, culminando dentro del área chica una gran asistencia desde la izquierda de Angelo Stiller. La alegría alemana duró poco, ya que apenas dos minutos después, Zlatko Tripic aprovechó un pase de Björdal para igualar las acciones con un certero remate de zurda.
Lejos de venirse abajo, el Stuttgart recuperó la manija del juego de inmediato. En el 26, una brillante habilitación filtrada de Deniz Undav encontró nuevamente a Demirovic para poner el 2-1.
Con la ventaja parcial, el equipo alemán ganó una confianza desbordante y sentenció el duelo antes del descanso: en el minuto 32, Undav y Demirovic volvieron a asociarse con maestría para que el delantero firmara su tercer tanto de la noche con un remate clínico desde el punto de penalti.
Control y ocasiones en el complemento
En la segunda mitad, el Viking Stavanger buscó por todos los medios recortar distancias para meterse en el partido, pero se topó con un bloque alemán muy seguro que supo gestionar la ventaja.
De hecho, el Stuttgart estuvo mucho más cerca de ampliar la diferencia que los noruegos de descontar. El propio Deniz Undav tuvo varias oportunidades claras para estirar el marcador, destacando un potente disparo a corta distancia en el tiempo añadido que se estrelló violentamente contra el poste.
Con este triunfo histórico, el Stuttgart arranca por primera vez en su historia con el pie derecho su andadura en la fase de grupos de la Liga de Campeones, firmando una noche inolvidable en el continente.
