"Muchos jugadores me pidieron que siguiera y eso me dio ganas de continuar. Vengo aquí para ayudar al equipo", declaró De Bruyne a la radiotelevisión pública belga RTBF durante la concentración de Bélgica en Tubize.
El veterano centrocampista, que ha decidido prolongar su etapa internacional tras disputar su cuarto Mundial consecutivo, señaló que su papel dentro de la selección está cambiando y que los futbolistas más jóvenes deberán asumir cada vez más protagonismo.
"Los demás tienen que asumir un poco más de responsabilidad. Las responsabilidades deben ir cambiando de manos poco a poco. Yo sigo aquí para ayudar al grupo, pero ahora les toca a ellos tomar las riendas", afirmó.
De Bruyne explicó que tenía "ganas de venir" a esta convocatoria, aseguró encontrarse bien "física y mentalmente" y se mostró dispuesto a ayudar a la selección aunque no esté en el once.
"He demostrado en Nápoles que también puedo aportar cosas interesantes entrando desde el banquillo", dijo el exjugador del Manchester City, quien anticipó además rotaciones ante un calendario de cuatro partidos en once días.
El belga es uno de los pocos futbolistas de la "generación de oro" de Bélgica que aún juegan en el equipo nacional, como Romelu Lukaku y Thibaut Courtois, aunque el guardameta del Real Madrid, de 34 años, ha pactado no disputar la Liga de Naciones.
De Bruyne se mostró también satisfecho con el nuevo seleccionador, el neerlandés Mark van Bommel, el sexto técnico en dirigirle en los Diablos Rojos desde su debut en 2010, tras Georges Leekens, Marc Wilmots, Roberto Martínez, Domenico Tedesco y Rudi Garcia.
"Conocía muy poco a Mark van Bommel antes de su llegada. Es muy directo cuando habla. Creo que entiendo hacia dónde quiere ir. Me preguntó qué quería hacer y cómo me sentía después del Mundial (...). Los primeros contactos con el entrenador han ido bien. Hemos tenido algunas reuniones y una sesión de entrenamiento. Hemos visto los principios básicos que quiere implantar", dijo.
