El duelo de apertura del Grupo C del Mundial 2026 entre Brasil y Marruecos, en el MetLife Stadium en East Rutherford, Nueva Jersey (19:00, hora paraguaya), es el único choque de la fase de grupos entre dos equipos que integran el Top-10 del ránking FIFA: los sudamericanos ocupan el sexto puesto y los africanos el séptimo.
Los pentacampeones mundiales tendrán el honor de abrir las alamedas mundialistas a Carlo Ancelotti, el laureado técnico italiano que a los 67 años por primera vez dirigirá en la cita máxima del fútbol.
Pero un estreno que debería ser motivo de dicha para Carletto se ha tornado en un test peligroso para la Canarinha, que aterrizó en suelo estadounidense cuestionada por su juego irregular, la debilidad de su defensa y varias ausencias sensibles.
Tras perder por lesión a Rodrygo y a la perla Estêvão, que no fueron convocados, el equipo que Pelé hizo gigante entrará en acción en el Grupo C con la baja de Neymar, el mayor astro del país del jogo bonito en casi veinte años.
¿Sin Neymar no hay fiesta?
El artillero histórico del Scratch, Neymar, con 79 goles, se lesionó de la pantorrilla derecha a mediados de mayo y no ha participado en los entrenamientos de campo con sus compañeros en Estados Unidos.
Sin el 10 ni un lateral ofensivo de élite, Brasil intentará dispersar los interrogantes que ha alimentado en los últimos tiempos frente a la generación dorada de Marruecos, que lidera el lateral del PSG Achraf Hakimi y que fue semifinalista en Qatar 2022.
La necesidad de triunfar en el primer juego es tan grande que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo conformarse con una victoria por “medio a cero”.
“En el Mundial todo comienza desde cero, no importa quién llegó a la última final, quién ganó la Copa América, lo que importa es lo que va a pasar en el partido de mañana. Estamos aquí para cambiar la historia”, avisó Vinícius Jr, el llamado a liderar el equipo ante la ausencia de Neymar.

