1. Ilusión versus expectativa: el método por encima de todo
Alfaro reflexionó sobre la diferencia entre la emoción del hincha y la exigencia metodológica que debe imperar puertas adentro, remarcando que el tiempo no debe dejarse pasar en vano: “La ilusión se sustenta en la emoción, en el deseo, en el sentido de sentirse rescatado de una frustración que uno vive. La expectativa se basa en el método, en la acción cotidiana que uno tiene, en la capacidad para ser sustentable en la frustración, porque tal vez las cosas no salgan. Pero lo bueno que tenemos acá es que, gracias a Dios, ya está clasificado para el próximo Mundial. Ahora el tema es: ¿nos vamos a quedar sentados acá esperando que llegue el Mundial y que pase cronológicamente el tiempo? No, para mí hay mucho trabajo para hacer”.
Lea más: Paraguay inicia una nueva etapa ante Bolivia
El entrenador explicó que el recambio generacional debe planificarse de manera inteligente y sin apuros compulsivos: “¿Cómo nosotros aprovechamos este tiempo? ¿Cómo nosotros hacemos el recambio que hay que hacer en determinado lugar? Porque no es necesario hacerlo hoy el recambio, pero sí hay que hacerlo”.
2. El “dolor” del crecimiento y la exigencia competitiva
Para dar el salto de calidad que equipare a la selección con las potencias, Alfaro enfatizó que el proceso de evolución demanda incomodidad y esfuerzo constante: “Nosotros tenemos que mejorar, nosotros tenemos que crecer. Y para crecer... Vio cuando somos chicos, cuando tenemos los chicos, que los chicos crecen, o cuando crecimos, se nos extendían las extremidades, nos dolía la rodilla, los tobillos, los hombros... Crecer es incómodo, la ropa me queda chica, ya no me siento bien con mi cuerpo. Crecer es doloroso, entonces tenemos que estar preparados para soportar el dolor del crecimiento, porque si no, no nos vamos a nivelar para arriba. Ese es el precio que hay que pagar si uno quiere ir para arriba”.
En esa misma línea, aclaró que la falta de presión por la tabla de posiciones actual no relaja la exigencia competitiva: “Que de pronto uno no tenga la obligación de resultado no quiere decir que cada partido que nosotros lo enfrentemos lo tomemos como si fuese un partido de Mundial, o cada partido de Eliminatoria que juguemos lo tomemos como tal, o la Copa América o lo que sea, porque de lo que se trata es de llegar de la mejor manera a la Copa del Mundo”.
3. ADN inquebrantable: mejorar sin perder la esencia
Uno de los pilares del ciclo del cazador de utopías es la recuperación de la identidad nacional, un aspecto que aseguró es totalmente innegociable a pesar de las variantes tácticas que se busquen incorporar: “Hay cosas que no se negocian: nuestra identidad. Yo llegué a Paraguay a recuperar la identidad de Paraguay. ¿Y qué voy a hacer? ¿Dos meses después de terminar el Mundial la voy a perder? Entonces, yo no puedo perder la identidad. Eso es nuestro documento de identidad, es nuestro ADN, es lo que somos”.
El DT detalló cómo se combina la evolución táctica con los valores tradicionales de la Albirroja: “Se lo decía ayer a los jugadores: que nosotros tengamos que plantear una defensa diez metros más adelante, o que intentemos ganar un 10% de tenencia de pelota, no significa que no tenemos que defender con uña y diente, que la pelota parada, que los rasgos que siempre nos definieron... Porque seguimos siendo Paraguay. Y yo vine —no me voy a olvidar nunca— a recuperar la idiosincrasia de lo que era la selección paraguaya”.
4. Proyección de selecciones locales y llamado a la calma
Por último, el seleccionador albirrojo adelantó su intención de foguear a futbolistas del ámbito local contra selecciones mayores de jerarquía internacional, tal como lo hizo en etapas anteriores: “Me gustaría hacer una selección local. Porque de pronto —lo he hecho en Ecuador, lo he hecho en Costa Rica— para venir a jugar contra México, venir a jugar contra Estados Unidos, venir a jugar contra un montón de equipos... El equipo local para que se acostumbren. ¡No! La sub-20, no, no. Vamos contra la mayor. Vamos a la mayor. Vamos a medirnos en esos escenarios”.
Cerrando su exposición, pidió el respaldo generalizado al proceso y destacó el material humano disponible en el país: “Acompañemos el proyecto. Acompañemos el proceso. No hagamos un proceso compulsivo. Entonces, yo pido calma. Yo la tengo, yo no puedo manejar el afuera. Lo que sí tenemos que tener calma, lo que sí tengo claro, es que Paraguay tiene un montón de cosas potencialmente muy grandes para poder crecer. Depende de la capacidad que tengamos nosotros para modelar esta hermosa arcilla que tenemos y darle la forma que queremos tener, sin perder nunca nuestra esencia”.
