La primera mitad del encuentro ofreció un espectáculo discreto, condicionado por la naturaleza de ser un partido único donde el margen de error es mínimo. Al tratarse de una oportunidad determinante para acceder a la fase de grupos, el miedo a la eliminación pesó más que el deseo de protagonismo, resultando en un trámite por momentos tedioso.
El planteamiento de Recoleta FC fue marcadamente reservado. El conjunto “canario” optó por una propuesta especulativa, priorizando el orden defensivo y evitando asumir riesgos que pudieran comprometer su valla. Esta falta de ambición ofensiva limitó sus posibilidades de inquietar al rival, manteniendo el juego lejos de las áreas.
Por su parte, Nacional mostró una imagen ligeramente superior, posicionándose como el equipo con mayores intenciones de sellar su clasificación. La Academia intentó lastimar mediante avances por los costados, buscando amplitud en el ataque. Sin embargo, ese dominio territorial no se tradujo en peligro real, ya que el equipo careció de la claridad necesaria en los metros finales para romper el cerrojo defensivo y transformar sus intenciones en ventaja en el marcador.
Cuando el primer tiempo parecía destinado al olvido y la paridad se sentía inamovible, Recoleta encontró el grito sagrado desde la mismísima nada. En el tercer minuto de adición, el conjunto elenco comandado por Jorge González Frutos logró capitalizar una acción aislada para sacudir el marcador y castigar la falta de profundidad que Nacional había mostrado hasta ese momento.
El protagonista de la apertura fue Kevin Parzajuk, quien recibió un balón de espaldas enviado por Franco y, tras aguantar con firmeza la presión de Alexis Cañete, logró girar sobre su eje para sacar un remate que, en principio, parecía no revestir mayor peligro. Sin embargo, el factor fortuna jugó su papel: el disparo se desvió en el trayecto al impactar en la zona del glúteo de Fabrizio Jara. Ese roce fortuito cambió la trayectoria del balón, haciéndolo viajar de forma esquinada hacia el poste derecho de un portero Rojas que, totalmente descolocado.
El complemento se desarrolló bajo la misma tónica del inicio. Recoleta se replegó con la intención de custodiar una ventaja que, por el trámite del juego, no parecía correr mayores riesgos ante un Nacional que seguía carente de peligrosidad. Sin embargo, cuando el boleto a la fase de grupos parecía sentenciado, Nacional encontró el empate en una acción, en la que la fortuna le dio la espalda al guardameta Ferreira.
Cerca del pitazo final, una salida fallida del portero de Recoleta cambió el destino del encuentro. En su intento por despejar un balón con los puños, el guardameta “canario” terminó pifiando y dejando el esférico a merced de Hugo Adrián Benítez. El atacante de la Academia no desaprovechó el “regalo” y envió un centro preciso para que Hugo Iván Valdez, con un cabezazo certero y el arco a su disposición, estampara el 1-1 definitivo.
Con el empate consumado en el tiempo reglamentario, el entrenador Jorge González Frutos realizó un movimiento antes de que el árbitro José Javier Burgos marcara el final: ordenó el ingreso del portero Óscar Toledo específicamente para la definición por penales. La apuesta del técnico resultó ser la llave de la clasificación. En la tanda desde los doce pasos, Toledo se erigió como la gran figura de la noche, tapando las ejecuciones de Valdez y Gaona Lugo. Gracias a la intervención de su guardameta suplente, Recoleta logró recomponerse del golpe anímico del empate y selló su histórico pase a la fase de grupos.

Un cambio que fue planificado
Tras la histórica clasificación del Recoleta FC, el entrenador, Jorge González Frutos, detalló los motivos por los cuáles ordenó el ingreso del portero Óscar Toledo específicamente para la tanda de penales, revelando que el cambio era premeditado.
“Lo trabajamos, pero no lo comentamos con ninguno de los dos arqueros, porque puede generar dudas después al final. Cuando llegó el empate, la orden fue esa, estábamos guardando un cambio posible para que pueda entrar Óscar Toledo, porque la técnica que tiene en los penales es muy buena y se vio reflejado”, aseguró.
La efectividad del plan se confirmó cuando el guardameta se convirtió en la figura de la noche al contener los remates de Hugo Iván Valdez y Orlando Gaona Lugo. “Ellos patearon seis penales y en cuatro de ellos Óscar se fue muy bien, así que salió lo planificado internamente entre nosotros. Ayer le comenté al presidente en el almuerzo, que eso iba a suceder si es que íbamos a los penales”.
